Linea Directa


 

EL PRI ENFRENTA UN PROBLEMA DE SUPERVIVENCIA

Por Gerardo Reyes Gómez (LD 17-10-05)

Si para el doctor Juan Ramón de la Fuente este no es el momento para cristalizar su viejo anhelo de competir por la Presidencia de la República, está muy próximo a serlo. El PRI, si continúa manteniendo su antigua estructura, se encamina hacia el suicidio. A la ciudadanía se le percibe harta de saberse rehén de corruptas camarillas y bandas de hampones que se reparten en partes iguales el poder, la riqueza y la impunidad.

Si el partido tricolor estuviera decidido a sobrevivir y con posibilidades reales de recobrar la Presidencia, tendría que dar un fuerte, firme y decisivo golpe de timón, aceptando y apoyando la candidatura externa del rector de la UNAM. Esto debido a una serie de razones incontrastables: a De la Fuente le sobra lo que le falta a cualquier aspirante priísta; credibilidad, talento, inteligencia, dignidad, honestidad y, por ende el respeto de propios y extraños.

El PRI requiere de sangre nueva que revitalice sus sistemas de legitimación de su liderazgo. Gran parte de la sociedad civil se volcaría en el apoyo a una expectativa de limpieza de las anquilosadas arterias coronarias que, si las continúan descuidando como hasta ahora, se les pudren con todo y el corazón. Una revolución que reinyecte esperanza a todos sus militantes, independientemente de la camarilla en que estén operando. Una verdadera revolución que regrese a la población la certeza de que ese partido está trabajando para ella y no para una estructura de redes grupales que obedecen a intereses parciales de ese instituto. De la Fuente tiene capacidad de sobra para lograrlo.

Hacerlo de la manera que estamos describiendo, permitiría a la sociedad mexicana creer en una verdadera contienda electoral, y no en el montaje escenográfico  prefabricado por estrategas de la mercadotecnia mediática. Competir con Andrés Manuel López Obrador tendría varias ventajas adicionales para el país. Una de las principales sería que la resistencia de ciertos grupos de enorme poder, nacionales y extranjeros podrían, en un momento dado, utilizar el veto de facto para sacar de la contienda al candidato del PRD. Y si esto llegara a suceder, la ciudadanía no tendría opción para votar sino en favor de algún priísta sacado de los albañales del antiguo sistema o retornar a la pesadilla panista. Con De la Fuente compitiendo en buena lid contra López Obrador, el PRI sí tendría esperanza de recuperar Los Pinos. En suma, estarían compitiendo para llevar realidades y esperanza a los mexicanos.

Quienes suscribieron el Acuerdo de Chapultepec, (o Acuerdo del Alcázar) no verían con malos ojos la propuesta, y especialmente aquellos que lo concibieron, un grupo de notables desesperados por aportar y hacerse escuchar, no solo por la clase política nacional y por la inteligencia del país, sino, y especialmente, por intentar construir un valladar ante los embates nada legítimos del extranjero, cuando la capacidad e liderazgo de las potencias desde hace un tiempo, ha entrado en crisis por conocidas razones de injusticia internacional y agresiones como la “Jus belli” (el imperio de las armas y de la preeminencia militar).

De encontrar eco esta propuesta, sería indispensable proteger a la UNAM, ya que si bien la Universidad Nacional es tan dura y brillante como el diamante, también como el mismo, es extremadamente frágil al golpe del marro político. Así fue concebida y eso nadie lo sabe mejor que el rector De la Fuente, a quién, si se decide, le abrirán las puertas de la historia, con todos los riesgos que implica la lucha por la grandeza


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