DOS GENERALES EN CONFLICTO
Por Gerardo Reyes Gómez.


Bien vistas las cosas, en el sureste mexicano existe un virtual estado guerra, donde se están dirimiendo intereses geopolíticos internacionales, pero no deja de ser interesante que el personaje más influyente para las estrategias del Estado Mayor de Ejército Mexicano sea un civil: Adolfo Orive, jefe de asesores de don Pancho Labastida Ochoa, secretario de Gobernación.
Los generales en conflicto son pues, por el ejército verde, el general Enrique Cervantes Aguirre, titular de la Sedena y, por el ejército negro, don Justo Mullor García, nuncio apostólico y embajador de El Vaticano en México.
La tregua acordada entre el Gobierno de México y los dirigentes del EZLN, para trabajar en el proceso de paz, está hecha mil pedazos. Si en este momento no ha sido mayor el número de muertos, es debido a que los avances del Ejército verde han sido paulatinos y cautelosos, aunque firmes.
Sin embargo, el acorazado de bolsillo barcelonés, don Justo Mullor (como diría Arturo Núñez en una frase histórica) no esta ni manco ni tullido. En el ánimo de la opinión pública nacional e internacional, existe la convicción de que en nuestro país se está dando una guerra entre los buenos y los malos. Donde los malos son los de verde y los buenos los de negro.
Esto en sí, es sumamente peligroso para un Estado que se debate en medio de una profunda crisis económica que ha llevado a elevar el número de pobres de 8 a 40 millones, en el término de 16 años. Si no me creen, pregúntenle, en corto y en directo, al Dr. Carlos Jarque, la mente más lúcida en materia de censos y estadísticas del país.

El caldo de cultivo social en México, está listo para la desestabilización, la conjura, la revuelta violenta y la protesta más que justificada. El "general" Mullor sabe que juega con cartas marcadas, cuando pasea por el primer cuadro de la capital a su lugarteniente don Norberto Ribera, ataviado con las galas de su alta investidura religiosa, mientras el divisionario Cervantes Aguirre, está descuidando peligrosamente la retaguardia. Si no ponemos atención, pronto vendrá Jeffrey Davidow, otro general y embajador, especialista en guerras de baja intensidad, a poner orden en todo este asunto.