Linea Directa


UN LIDERAZGO BIEN GANADO EN LA UNAM

Por Gerardo Reyes Gómez (LD 14-02-05)

En breves días la Junta de Gobierno de la UNAM culminará el proceso de sucesión de la Facultad de Estudios Superiores de Acatlán, el polo educativo y cultural más importante con que cuenta la parte noroeste de la Ciudad de México, incluyendo las nuevas zonas conurbadas emergentes durante las últimas cuatro décadas.

Como lo dicta la Ley Orgánica de la Universidad Nacional, corresponde a la Junta mencionada, el máximo cuerpo colegiado de la institución, la responsabilidad del nombramiento de quién dirigirá los destinos de la flamante facultad, que apenas el año pasado alcanzó el ansiado estatus. Después de haber realizado un proceso de auscultación que se inició hace dos semanas, para conocer las posiciones y razones de la comunidad, sus inquietudes y preferencias, el rector Juan Ramón de la Fuente propondrá a la Junta una terna de los elementos más valiosos para encabezar la facultad y será ésta quien seleccione al candidato, o candidata, más idónea para ejercer la responsabilidad de la Dirección de la FES Acatlán, durante los siguientes cuatro años de administración.

La ahora FES Acatlán nació hace casi treinta años como una de las escuelas de estudios profesionales de la Universidad, las famosas ENEPs, obedeciendo a un proyecto universitario de descentralización y servicio educativo a la comunidad metropolitana. Los últimos cuatro años ha sido dirigida por la Mtra. Hermelinda Osorio Carranza, quien inspiró una estrategia política académica para construir y hacer, contraria a las cómodas inercias del pasado. Mucho del trabajo desarrollado es fácilmente observable por evidente, y por la experiencia que brinda el trabajo académico cotidiano en las bien cuidadas instalaciones físicas y su magnífica infraestructura.

En un medio adverso, debido a los limitados recursos asignados a la educación, la administración de la Mtra. Osorio se vio obligada a planear una estrategia de acercamiento a los profesionales formados en Acatlán que ejercen en diferentes dependencias federales y municipales, y solicitar su apoyo coordinado para lograr levantar, con su ayuda, instalaciones que después de treinta años de uso acusaban algún natural deterioro.

Otro tipo de actuación académica-administrativa, tanto o más importante que la anterior, es más difícil de poder apreciar y sin embargo, ésta cubre los aspectos medulares de la educación de calidad, como la revisión y la actualización de los planes de estudios de las diferentes carreras y especialidades que se imparten en unas instalaciones que albergan a 16,000 estudiantes y a más de 1,700 profesores. Algunos de esos planes, que ahora están al día e incorporan los nuevos conocimientos y tecnologías, llegaron a tener más de veinte años sin ser actualizados. Al mismo tiempo, no se dejó al margen la actualización del personal académico, estimulándose la profesionalización de la planta y su desarrollo, brindando facilidades en la formación de programas para los estudios de posgrado.

Si lo descrito hubiera sido todo, habría sido relativamente fácil su solución, con solo tesón, creatividad y mucho trabajo. Sin embargo, el contexto externo en el que se desenvuelve la FES Acatlán es políticamente adverso, como el de otras instituciones en el país. México atraviesa política y socialmente por una etapa muy complicada y de la cual no están no están ajenas las instituciones educativas. Hay presiones, reticencias, y actitudes oficiales que no pueden ser desdeñadas. Para poner un ejemplo, la semana pasada fue discutida y aprobada en La Junta de Gobierno de la Universidad Autónoma de Nuevo León (UANL), la desaparición de las carreras de Historia y Filosofía, en la Facultad de Fi-lo-so-fía de esa universidad, debido exclusivamente a criterios de mercado, ya que la baja demanda de esos egresados, por parte del mercado de trabajo, no justificaba los esfuerzos. ¿Está mal la UANL, o está mal la sociedad neolonesa, que no sabe para qué sirven la filosofía y la cultura? Aquí la salvedad estriba en que la universidad mencionada es el origen del actual Secretario de Educación Pública, Reyes Taméz.

A este tipo de contexto también se ha enfrentado la Mtra. Hermelinda Osorio Carranza y a salido airosa, poniendo por encima de pretensiones ilegítimas, su respeto y amor por la Universidad, por el humanismo y por el bien de la colectividad a la que van dedicados sus esfuerzos. Estas son cosas que, ni el rector ni la Junta de Gobierno, deben ignorar.


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