GOBERNACIÓN Y EL HUEVO DE LA TRAICIÓN
Por Gerardo Reyes Gómez.


Adolfo Orive, el jefe de asesores de don Pancho Labastida, ya puede dormir tranquilo; el subcomandante insurgente Marcos le abrió un resquicio hacia la historia... aunque fuera en la de la traición.
En este espacio, antes que nadie, Buenos Días/Fax Internet le quitó la máscara al señor Orive publicando su antecedente ideológico directo: el maoísmo, al que el entonces joven autónomo, y brillante economista, ahora redimido, se entregó en cuerpo y alma. El tiempo, que todo lo cura o descompone, ayudado por algunos otros inscentivos más pragmáticos y concretos, se ocupó de transformar la conciencia del principal asesor del Palacio Covián.
Orive llegó a Bucareli cuando fue trasplantado del selecto cuerpo de asesores del licenciado Liébano Sáenz, secretario particular del doctor Zedillo. A los funcionarios de Los Pinos se les ocurrió aquello de: "para que la cuña apriete debe ser del mismo palo" y, entonces, para enfrentar a Marcos, el que sí manda obedeciendo, nombraron al estratega "revolucionario" Orive, como
ad latere de don Pancho Labastida.
En el documento "México 1998 Arriba y Abajo: máscaras y silencios", del subcomandante Marcos, le dedica todo un capítulo a Orive, utilizando una parábola de una zarigüeya que, afortunada o no, da cuenta de una traición, y éste es el meollo del asunto que hoy nos ocupa.
Como debe haber sido inferido por los analistas de Los Pinos, que cribaron el documento, Marcos otra vez puso a la defensiva a la administración zedillista. Si el zapatista quería vengar lo que el gobierno le hizo a don Samuel Ruiz, lo logró con creces, porque denunció que los estrategas del secretario de Gobernación son traidores en segundo y primer grado.
En segundo grado, porque traicionaron su concepción revolucionaria poniendo su experiencia al servicio de quienes eran sus enemigos y, en primer grado, porque, siendo una cuestión de conciencia, pueden engañar a todos, pero no a sí mismos: ellos, en lo interno, se consideran traidores.
Con este conocimiento Marcos se sitúa por encima de sus enemigos y, si existe una moral en la guerra, ellos continúan siendo los buenos. Marcos se adelantó a su época, recordemos que es el creador de "un prototipo de ciberguerra social trasnacional del Siglo XXI" (David Ronfeldt, "The Battle for the Mind of Mexico", 1995).

Don Pancho Labastida no puede rebatir lo anterior, como tampoco puede confiar plenamente en un asesor que ya traicionó una vez.