PRESIÓN SOBRE LOS MEDIOS DE COMUNICACIÓN
Por Gerardo Reyes Gómez.


Decir que el gobierno mexicano navega en las procelosas aguas de un océano huracanado, es hablar de lugares comunes y hasta perogrulladas. Ellos lo saben bien, pero se les olvida que la desesperación ha sido la madre de muchos de sus errores.
Don Pancho Labastida, el cardenal político por excelencia, mandó llamar hace un par de semanas, a la ciudad de México, a los editores de periódicos más importantes de provincia para, en un ágape organizado ex profeso, leerles la cartilla e "invitarlos" a olvidarse de tratar en sus espacios, los dos asuntos más controvertidos de la actual administración: el del Fobaproa y el conflicto de Chiapas. Con ello endureció, conscientemente, la relación medios-gobierno y, al mismo tiempo, estaba tratando de tapar el sol con un dedo.
Es cierto que don Pancho es poderoso, eso nadie lo pone en duda, como Guardián del Sello del Estado es responsable del control político interno del país, pero México ha evolucionado y el gobierno está pagando ahora los costos de sus errores y, también, el precio de sus aciertos. México ya no puede retornar a etapas superadas de control de la información para quienes pueden llegar, vía Internet, a fuentes que no están supeditadas a la voluntad de los dirigentes del Estado.
Colocarles parches en los ojos y mordazas a los periodistas resultaría más que costoso, por ello don Pancho Labastida presionó a los editores de los medios pero, en un México tan politizado como el del presente, le puede salir el Chirrión por el palito. Lo que no me explico es ¿cómo le hará el secretario de Gobernación para controlar a los medios del DF? Lo cual prometió hacer ante los directores de los medios de provincia.

Así las cosas, cualquier idiota puede darse cuenta que al país se lo está llevando la tía de las muchachas, pero no cualquier idiota es capaz de encontrarle solución a este problema de supervivencia de la nación.