Linea Directa


LOS GRITOS DE LAS MUERTAS DE JUÁREZ

Por Gerardo Reyes Gómez. (LD 01-12-03)

Cuando nadie escribía una línea editorial o de periodismo de investigación sobre las muertas de Juárez, sencillamente porque ese término no existía, lo acuñamos nosotros en Línea Directa, porque antes, escasamente se consignaba en las páginas interiores de los medios alguna nota perdida entre docenas de noticias, que daba cuenta de alguna nueva víctima, nosotros tomamos el toro por los cuernos e hicimos la denuncia pública.

Ahora ya es muy fácil. Cualquier hijo de vecino, compone un corrido, hace literatura, denuncia, desde los foros de ONG,s, escribe un libro, elabora un gran reportaje, visita los lugares donde han encontrado a las víctimas que, desde hace años mencionamos, o elabora un informe sobe el caso y especula y construye hipótesis que dan sentido a sus teorías. Pero en aquellos entonces constituyó una ardua tarea informativa señalar las líneas de investigación que debería explorarse y, además, siempre existió el peligro y la amenaza de la represión, cuando señalábamos por su nombre a los cómplices políticos de un genocidio, que luego dieron en llamar "feminicidio".

Y saben qué, lo maravilloso del caso es que poco a poco se fue creando conciencia y comenzó a crecer un reclamo público que fue trascendiendo las fronteras hasta llegar a los más altos foros internacionales. Ahora estamos satisfechos, porque ese clamor internacional logró frenar en mucho la sistemática agresión que hicieron víctimas a centenas de criaturas, casi niñas, que fueron sacrificadas en un pavoroso crimen social inédito en la historia. Si nuestros empeños fueron capaces de salvar algunas vidas de esas chiquillas de Ciudad Juárez, estamos plenamente satisfechos y todo ello valió con creces la pena.

Por nuestra parte afirmamos que, de alguna manera nos benefició ese trabajo informativo, porque si durante años denunciamos y volvimos a denunciar esa malévola situación, sin que la autoridad competente respondiera como debiera haberlo hecho, nos permitió medir cabalmente la pobre calidad humana de de las autoridades ejecutivas del Estado mexicano. Ahora sabemos que contamos con un presidente de la República que vale muy poco como persona y que está casado con una mujer oportunista que supo aprovecharse, siempre que pudo del dolor humano de las docenas de madres y del resto de familiares de las muertas de Juárez. Tener los pelos en la mano de la clase de personas que nos gobiernan nos dio la pauta para saber que en Los Pinos viven seres tan falsos como billetes de cincuenta mil pesos, y ese conocimiento plenamente comprobado nos ha sido muy útil porque, una vez descubierta esa verdad, lo demás ha sido lo de menos. Esa gente no merece gobernar y, mucho menos dirigir los destinos nacionales. En la primera oportunidad hay que botarlos de Los Pinos y sus fanáticos deberán ser declarados traidores.

Esa convicción se las debemos a las "muertas de Juárez" que pagaron con su vida y su inocencia, la injusticia social de que ha sido víctima una nación que no se merecía los gobernantes que por desgracia todavía tenemos.


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