¿DOBLE LENGUAJE EN GOBERNACIÓN?
Por Gerardo Reyes Gómez.

        Don Pancho Labastida, el actual guardián del Sello del Estado, nos demostró que cae más pronto un hablador que un cojo; francamente no se midió cuando, dentro de los festejos ofrecidos por el gobierno, a los sacerdotes que participaran en su Tercer Encuentro, abrió las puertas a 1500 "teólogos de la violencia".
A ver don Pancho, pregunte usted a nuestro amigo Fernando Solís Cámara, con qué calidad migratoria entraron a México un millar y medio de sacerdotes, miembros del ejército negro,  que se juntaron a hacer política en la Basílica de Guadalupe. ¿Acaso el servicio exterior les otorgó visas de observadores de alguna organización no gubernamental? O ¿por caso, se permitió el lujo, su también subordinado, Alejandro Carrillo Castro de recomendar se les dieran a esos prelados  permisos provisionales para hacer turismo revolucionario? O, de plano, ¿alguien se atrevería a esgrimir, una vez iniciada la grilla, el Artículo 33, en especial cuando no faltó  el sacerdote que declarara que ellos sí hacen política, aunque no del tipo partidista?
Sin embargo, don Pancho, donde usted no se midió fue cuando llevó a los sacerdotes a cenar, al Patio del los Cañones del Castillo de Chapultepec. ¿Acaso se le olvidó la historia, señor secretario de Gobernación? ¿No recuerda que ese monumento nacional sirvió como colegio militar y que, cuenta la leyenda, en el mismo monumento, un cadete se envolvió en la bandera patria para arrojarse al vacío, antes de ver rendidas las armas nacionales, ante la injusta invasión de las fuerzas militares estadounidenses? ¿Acaso no sabe usted, don Pancho, que cada año parten de ahí los cadetes del ejército verde para conmemorar la gesta heroica de la Marcha de la Lealtad? ; esto es, el viejo castillo está lleno de historia y de fantasmas que, sepultados en el silencio, cantan hazañas de valor y gloria.

Don Pancho, si me permite, con todo respeto le comunico que la regó. Lo que usted hizo equivale a haber promovido una reunión de 1500 jefes de las fuerzas armadas de diferentes países, e invitarlos a cenar en el patio central de la Basílica de Guadalupe o en atrio de la Catedral Metropolitana o ¿acaso utilizó un doble lenguaje?