Linea Directa


EL FIEL DE LA BALANZA EN LA UNAM

Por Gerardo Reyes Gómez (LD 11-08-03)

Sigiloso y elegante, como un gran felino de peso puma, el carismático rector Juan Ramón de la Fuente continúa su campaña para su reelección en la UNAM y las ulteriores consecuencias de la consolidación de su prestigio. En un país de impresionantes vacíos de poder político; el rector, como lo han hecho varios de sus predecesores, con su varita mágica logró inclinar a su favor el fiel de la balanza en la Junta de Gobierno de la gran casa de estudios.

Un  chispazo de talento le permitió al doctor De la Fuente ofrecer una silla, aprovechando un bien medido hueco en la mencionada Junta de Gobierno, cuya principal responsabilidad es el nombramiento o ratificación del jefe nato de la Universidad Nacional, a una dama de nombre Maria Elena con ilustres apellidos; Medina Mora Icaza, brillante egresada de la Universidad Iberoamericana, aunque posteriormente doctorada en la UNAM.

La estratégica jugada en el tablero de ajedrez a la que nos referimos posee la calidad de confección de un gran maestro porque, al parecer, por pura coincidencia, los apellidos Medina Mora Icaza de la doctora, la más flamante miembro de la Junta de Gobierno, son los mismos que lleva una famosa pareja de hermanos: Manuel y Eduardo Tomás; el primero, presidente de la Asociación de Banqueros de México y, el segundo, director general del Cisen (Centro de Investigación y Seguridad nacional); ambos forman un núcleo de poder emergente que todavía dará mucho de qué hablar en el futuro cercano.

Coincidentemente Manuel Medina Mora Icaza, el nuevo arquetipo del banquero global, es el hombre fuerte de Banamex, ahora propiedad del City Grup, y del que fuera propietario mayoritario el “financiero” Roberto Hernández quien, curiosamente, nadie del gobierno mexicano, o incluso del estadounidense, se atrevió a  querer probarle nunca algún nexo con el narcotráfico internacional; imagínese el lector el tremendo poder concentrado en una institución transnacional como City Grup.

Por otra parte, el hábil rector recientemente había demostrado su alta capacidad estratégica cuando, mediante sus relaciones de poder, pudo protegerse de los mísiles, de fuego casi amigo, que le enviaron un embajador paranoico de Colombia que acusó a la Universidad de proteger dentro de los linderos de Ciudad Universitaria a representantes de las FARC, y la otra, la ala  de ultra derecha de José María Aznar quien, de manera discreta pero no por eso menos peligrosa, lo quiso involucrar en una operación de protección a los etarras avecindados en México.

También, por pura causalidad, en un relativamente reciente decreto de la Comisión de Relaciones Exteriores del Senado de la República, en el cual se les concede permiso para aceptar y usar las condecoraciones que les confiere el Gobierno del Reino de España, entre otros, aparecen los nombres de: Juan Ramón de la Fuente Ramírez, Eduardo Tomás Medina Mora Icaza y Francisco Alfonso Durazo Montaño. ¿Le dicen algo al lector estos ilustres personajes de la actualidad política nacional?

Estamos seguros que los mencionados activos políticos del rector De la Fuente son producto de la creatividad y del talento. Menospreciar esa riqueza de poder efectivo y achacarlos a ilegítimos destellos, producto de nuestra imaginación calenturienta, podría ser más que peligroso. Por lo que es mejor afirmar que cualquier semejanza con la realidad es pura coincidencia y, además, tienen su origen en nuestra ociosa fantasía.

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