LA CIA, FUJIMORI Y EL CONTRATO DEL CISEN
Por Gerardo Reyes Gómez. (LD 19-09-00)


Otra vez la Compañía, como se le dio en llamara a la CIA (Central Intelligence Agency) desde las sombras actúa para exportar las ideas del imperio. La caída del presidente Fujimori en Perú fue un fino trabajo, cuya estrategia fue hilvanada en el Departamento de Estado en Washington.

Obcecado Fujimori en permanecer ilegítimamente en el poder, fue incapaz de comprender que en el imperio le habían retirado la estrellita de la frente, como un buen servidor de los intereses estadounidenses. Después ya era cuestión de tiempo para que Fujimori mordiera el polvo.

Curiosamente el mismo mandatario peruano había permitido, tiempo atrás y sin su conocimiento, que se sentaran las bases de su caída: le había concedido a su asesor principal Vladimiro Montesinos, el director del Servicio de Inteligencia Nacional, casi los mismos poderes de que contaba en México José Córdoba Montoya, cuando fuera presidente Carlos Salinas. Fujimori nunca corroboró que Montesinos, desde su época de capitán, había sido un agente de la CIA. Y dicen las malas lenguas que: aquel que algún día ingresa a la Compañía, solo con la muerte podría renunciar.

De esta manera, una vez que Fujimori sobrepasó los límites de la corrupción política, de lo cual fueron testigos muchos observadores  extranjeros y numerosas organizaciones no gubernamentales durante los últimos comicios, su destino estaba sellado. El hombre en el que Fujimori había depositado toda su confianza, faltó a la lealtad y, en su calidad de agente de la CIA, lo vendió. Eso fue cuando, curiosamente, se dio a la publicidad un videocassete donde se demostraba que el super asesor estaba comprando la voluntad de un legislador por quince mil dólares. Sin embargo, la amenaza  más seria provenía de otros cinco videocassetes filmados por Montesinos en donde se apreciaba la corrupción de Fujimori en todo su esplendor. Al conocer el presidente peruano la información que pendía sobre su cabeza, como la pesada hoja de una guillotina, decidió citar a elecciones generales y anunciar el retiro de su candidatura.

Dicen que: al buen entendedor, pocas palabras. Cuando buscaron a Montesinos éste ya se había vuelto ojo de hormiga, pero si en corto le preguntan a Fujimori la opinión sobre su asesor, lo que escucharán será una mentada de parentela muy a la mexicana. El Ejército peruano, que siempre había apoyado a Fujimori, recibió claras señales del Pentágono y solamente se hizo a un lado.

Como en México, desde tiempos de Luis Echeverría en la Presidencia, el hombre encargado de la seguridad nacional trabaja para la CIA. Por esto es importante que el presidente electo (que ya no es tan virtual, porque recibió su constancia de mayoría  y cobra 165,000.00 pesos mensuales) corrobore a quien le está entregando el contrato para atender la seguridad nacional de nuestro país. Un descuido podría ser gravísimo para los intereses nacionales, especialmente cuando se conoce que existe un antiguo eje de dependencia entre Adolfo Aguilar Zinzer para con Luis Echeverría.
Vicente Fox podría estar incubando el huevo de la serpiente o, lo que es lo mismo, a su propio Montesinos.