Linea Directa


JORGE CASTAÑEDA; MINISTRO SIN CARTERA

Por Gerardo Reyes Gómez (LD 21-04-03)

Al poco tiempo de que se silenciaran los sonidos de las fanfarrias y los gritos de las porras que festejaban la caída de Jorge Castañeda de la Cancillería de Tlaltelolco, la sociedad política mexicana comenzó a escuchar pasos en la azotea; el ex canciller se movía en otros niveles de poder, al principio con sigilo, después soberbio y prepotente como acostumbra y en el mismo ámbito de las relaciones exteriores.

Vicente Fox carece de las luces y la sensibilidad necesarias para diseñar una maniobra de alta política, por lo cual se hizo transparente una maniobra: la aparente salida de Castañeda del grupo central de poder, pero él nunca se alejó de la responsabilidad que tenía en el área de política exterior mexicana.

Uno de los compromisos de Estado que llevaron a Los Pinos a Vicente Fox, fue que la política exterior mexicana sería dirigida desde Washington por el Departamento de Estado, a través de Jorge Castañeda. Cuando el clamor de la opinión pública hizo evidente que la sociedad política mexicana estaba sufriendo y rechazando los resultados de ese compromiso de Fox, con los EE.UU. la posición personal de Castañeda se hizo insostenible. Era imposible mantenerlo sin poner en peligro la misma marcha de toda la administración foxista. Así que se permitió su exclusión formal de la chancillería, pero Washington no renunció a continuar dirigiendo la política exterior de México, a través de los buenos oficios de su agente.

Fue una jugada maestra de impostura, la cual parecía implicar el descontento de los centros de poder del imperio debido a que la Presidencia mexicana había despedido a una persona tan proclive a sus intereses. Sin embargo, no había tal, Castañeda había pasado a ser un ministro sin cartera.

Si alguna persona duda de lo que estamos afirmando, le bastaría realizar una encuesta en el alto mundo diplomático ya que lo importante no es cómo vemos nosotros la posición de México en el juego de los equilibrios latinoamericanos, sino cómo ven a México las naciones hermanas. Sería más que interesante el punto de vista de los gobiernos del continente llamados de izquierda, como Venezuela, Brasil, Cuba y hasta, un poco Chile y contrastar con las opiniones de la derecha continental, como los EE.UU. Canadá, Perú, Colombia y un poco Argentina. En opinión de la mayoría de estos Estados-nación, la línea de la política exterior mexicana no ha variado un ápice, desde que Vicente Fox arribó a la Presidencia de México, es exactamente la misma y ellos sí saben de las andanzas de Castañeda y de las imposturas de nuestro mandatario.

Por lo anterior podríamos afirmar que Castañeda, que en privado se ostenta como el principal asesor del jefe del Estado mexicano, es el sello que le imprimió Washington a la administración de Vicente Fox, un sello al que el presidente mexicano, debido a su enorme grado de dependencia, a sus limitaciones personales, y a los compromisos y pactos secretos, considera indeleble. 


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