Linea Directa


AVANCES EN EL CASO “LAS MUERTAS DE JUÁREZ”

Por Gerardo Reyes Gómez (LD 31-03-03)

Parecería que fue ayer cuando en nuestra hoja Web “Línea Directa”, el 24 de noviembre del 2001, bautizamos el brutal, como violento fenómeno de los asesinatos de mujeres en Ciudad Juárez Chihuahua como “Las Muertas de Juárez”, sin embargo desde entonces, mucha agua ha corrido bajo el puente. Hoy, ante la evidente impunidad de una organización criminal, los legítimos reclamos del caso son de por lo menos trescientas mujeres asesinadas, y este ha llegado a la Comisión de Derechos Humanos de la Organización de las Naciones Unidas, en Ginebra, Suiza.

Desde aquellos entonces no hemos dejado de hacer seguimiento a lo que consideramos la falta más grave de las administraciones federales de Carlos Salinas de Gortari, Ernesto Zedillo Ponce de León y Vicente Fox Quesada, en materia de impunidad oficial en el campo de lo social.

Para los periodistas mexicanos, mencionar el caso de “Las muertas de Juárez” se torna cada vez más peligroso, al verse el Poder Ejecutivo involucrado en acciones de franca complicidad con un sector del crimen organizado que ha comenzado a exportar a otras latitudes de la geografía nacional la violencia contra las mujeres. La Procuraduría General de la República se ha preocupado, si no por ocultar, sí por no difundir la aparición de víctimas encontradas en otras ciudades de la república, que guardan relación casi exacta con el modelo, o prototipo de las ejecuciones de las mujeres asesinadas en Ciudad Juárez. Ante la falta de voluntad política por parte de la autoridad central del Estado mexicano, para investigar a fondo, y de una vez por todas, ese bestial genocidio, la organización criminal ha extendido sus operaciones, sin que las autoridades judiciales se atrevan a aceptar las similitudes del modus operandi de los criminales. Esta claro que el problema rebasa la capacidad de la actual administración para proteger el derecho a la vida de mujeres casi niñas, que han comenzado a ser víctimas del mismo fenómeno.

Es cierto que el caso de “Las muertas de Juárez” nació en medio de condiciones criminológicas ideales, caracterizadas por una fuerza policial local calificada como una de las más corruptas del país. Diríamos, en una tierra de nadie, donde el dueño y señor de la vida y la justicia estaba personificado por el “señor de los cielos”. Esa fuerza policial fue comprada para hacer desaparecer los expedientes judiciales de las jóvenes mujeres asesinadas, pero no pasó inadvertido que una pequeña clínica de Ciudad Juárez fue discretamente cerrada, cuando arreciaron las denuncias de los crímenes contra las mujeres. Un dato que no habíamos publicado fue la extraña desaparición de cuatro médicos de Ciudad Juárez, quienes, se asegura, estuvieron conectados con los crímenes, presuntamente involucrados con el tráfico de órganos humanos, y que también, presuntamente, fueron ejecutados para ganar su silencio cuando la presión social para resolver el caso se desbordó. Sin embargo, toda acción efectiva se ha visto obstaculizada, como obedeciendo a una estrategia diseñada para cubrir el caso de impunidad.

Es cierto que las denuncias publicadas en Línea Directa han sido utilizadas puntualmente como argumentos de peso en algunas discusiones legislativas en el foro de las dos cámaras del Congreso, cuando se ha tratado el caso, pero todavía a estas alturas es desconsolador, por decir lo menos, que no se haya podido modificar la voluntad política del poder central para resolver esa enorme lacra social que nos agobia.

Ahora, ante la amenaza de que se extiendan aún más los crímenes de esa organización e irrumpan y afecten a otras entidades, como ya está pasando, es posible que logre levantarse tal clamor que obligue a Vicente Fox y su gabinete a, si fuera necesario, jugarse la vida, contra esa organización. En tiempos electorales, todo puede suceder y a lo mejor Fox hace un milagro.

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