Linea Directa


EL HOMBRE MÁS CORRUPTO DEL SIGLO XX

Por Gerardo Reyes Gómez (LD 10-03-03)

Como una oportunidad de oro puede ser calificada la feliz decisión de fundar en México el Laboratorio para el estudio de la corrupción, financiado por el Banco Mundial. Sin embargo, debe cuidarse que los estudiosos del Instituto de Investigaciones Sociales de la UNAM no se abalancen sobre el tal Laboratorio, como un cardumen de hambrientas pirañas, sobre los magros restos de alguien como el presidente más corrupto de la historia: Ernesto Zedillo Ponce de León.

Con el escándalo protagonizado la semana pasada por Eduardo Fernández García, el subordinado del ex secretario de Hacienda y actual gobernador del Banco de México, Guillermo Ortiz Martínez y que al mismo tiempo reportaba a Ernesto Zedillo, quien acusó a Fox y a sus amigos de lavado de dinero durante la última campaña electoral, se agitaron de tal forma las aguas del mar de la corrupción en México, que los sedimentos más pesados de la inmundicia lograron dibujar el inconfundible rostro de Zedillo en toda su nueva dimensión.

Ahora puede afirmarse que estábamos equivocados algo así como noventa millones de mexicanos, cuando pensábamos que no podría haber nadie más corrupto que Carlos Salinas de Gortari, el sucesor de Miguel de la Madrid. No obstante, hoy, la realidad supera a las más negras expectativas. Sin irse a fondo, pero deseando hacerlo, el mismo Fernández apuntó al fraude del Siglo XX en México: el Fobaproa. Y con los pelos de la mula en la mano el ex director de la Comisión Nacional Bancaria y de Valores, levantó su sucio dedo acusador para señalar a Zedillo. Y uno se pregunta ¿cómo puede estar aún fuera de la cárcel un personaje que defraudó de tal manera al país y a tal número de mexicanos? La respuesta cae por su propio peso: Vicente Fox se comporta más como un cómplice que como el presidente del cambio.

Solo de esa manera puede explicarse la impunidad ante esos hechos de excelsa como grandiosa corrupción. Se escamotearon miles de millones de pesos a sus legítimos dueños, para sobre proteger a la nueva casta divina de banqueros y empresarios que a manos llenas se llenaron las alforjas de sus monturas, esos forajidos de cuello blanco. El fraude de la transnacional Enron, que contó y aún cuenta con la protección de George Bush, y Dick Cheny semejaría un dulcecito para bebé, si se le compara con la monumental hazaña de Ernesto Zedillo.

Si el flamante proyecto del Laboratorio sobre la Corrupción no logra patrocinar campañas drásticas para erradicar ese gran flagelo de la humanidad, impulsando lemas que apunten a su solución final, por ejemplo: “hagamos patria, matemos a un corrupto”, donde el primer nombre en la lista de los mexicanos, sin duda alguna, sería el de Ernesto Zedillo, entonces no se podría justificar la existencia de ese Laboratorio y, de nueva cuenta el Banco Mundial nos estaría tomando el pelo.


volver al homepage
HOMEPAGE


LINEA DIRECTA GERARDOREYES.COM DERECHOS RESERVADOS.   regg48@hotmail.com