Linea Directa


¡FIRMES, GENERAL:ç; YA, YA, YA!

Por Gerardo Reyes Gómez (LD 24-02-03)

Citado de noche en Los Pinos, el general secretario, como era su costumbre, llegó puntual a su acuerdo. Mientras su escolta lo esperaba afuera, a él lo anunció el secretario particular y casi de inmediato fue recibido.

En aquel sobrio despacho, después de los saludos habituales del caso, el comandante en jefe, como cuidando las palabras dijo:

--Señor general, son dos los asuntos a los que quisiera dar hoy prioridad. El primero se refiere a cuestiones de fondo y forma. Usted sabe que está en marcha una campaña en contra de la discriminación. Campaña que, por cierto, atinadamente lleva a cabo la Comisión Nacional de Derechos Humanos. Y a este respecto he recibido quejas de la señora Marta, mi esposa, de que cuando ella pasa sola frente a la escolta militar de la bandera nacional a esta no la inclinan a su paso, como lo hacen conmigo. Y ello, además de una descortesía para la primera dama, se ve como un acto discriminatorio en contra del género femenino. Desde hoy lo instruyo para que eso no vuelva a suceder; lo que es parejo no es chipotudo. ¿Estamos de acuerdo?

--Si señor presidente. Desde esta noche se girarán instrucciones a todos los mandos militares para acatar sus órdenes y para proceder a cambiar el artículo del reglamento militar respectivo.

--Antes de tratar sus asuntos pendientes quiero referirme a otro aspecto que también considero de la más alta importancia. Como máximas autoridades a nosotros nos corresponde poner el ejemplo de la unidad nacional. No estamos divididos ni somos dos méxicos, no tenemos dos ejércitos, como se dice por ahí, que en nuestro país coexisten el ejército verde y el ejército negro, mal llamado el de las sotanas. Todas esas apreciaciones son anacrónicas y ya están superadas. Solo los trasnochados no se percatan que viviendo la administración del cambio, todo eso quedó atrás. Así que gire sus órdenes para organizar un acto militar al cual asistan todos los generales, jefes y oficiales posibles, incluidos los de su Estado Mayor, para que públicamente nos tomemos de la mano y elevemos una plegaria de solidaridad al creador. Así, con nuestra actitud, estaremos enviando un mensaje de unidad y concordia a todo el pueblo de México.

--Pero señor, me está mal decirlo sin embargo, entre esos dos ejércitos ha habido una lucha en la que se ha derramado sangre, hemos colgado curas en defensa de principios, de proyectos históricos nacionales registrados en la historia. En lo personal no odio a los zopilotes, perdón, quise decir sacerdotes, pero eso de claudicar públicamente, creo que muchos lo podrían tomar a mal.

--A mi eso me vale, señor general. Si no nos modernizamos seremos barridos por la historia. El gobierno del cambio no puede permanecer estático. Además, déjeme decirle que sería bueno que vaya pensando en nombrar a un legionario de primera como capellán mayor del ejército, me refiero al padre Marcial Maciel, quien cuenta con las mejores credenciales del papado. Solo que, aquí en confianza, no lo vaya a enviar al Colegio Militar, porque una debilidad humana, propia de ese tipo de espíritus, podría causarles problemas a los jóvenes cadetes y armarse un escándalo mayor. Esto manéjelo con mucha discreción. Pero un día de estos alguien podría proponer en El Vaticano que el jefe del los Legionarios de Cristo debiera ser canonizado y seguro que rechazaría nuestra oferta para nombrarlo capellán de las Fuerzas Armadas en México.

El general secretario rápido se puso de pie y se dirigió a la puerta de aquel despacho, mientras su jefe le gritaba ¡firmes, mi general! ¡Ya! ¡Ya! ¡Ya!

El huésped de aquel despacho no sabía qué pensar. ¿Se habría dirigido su subordinado al baño, dado que había salido corriendo? ¿Estaría mal del estómago, o querría vomitar? Pero aquello en verdad era muy raro.

El general secretario de pronto se despertó sobresaltado en su despacho de Lomas de Sotelo e incrédulo no acertaba a saber dónde carambas se encontraba. Al parecer se había quedado dormido unos minutos, pero ¡vaya maldita pesadilla la que había tenido!

volver al homepage
HOMEPAGE


LINEA DIRECTA GERARDOREYES.COM DERECHOS RESERVADOS.   regg48@hotmail.com