UN BOINA VERDE EN GOBERNACIÓN
Por Gerardo Reyes Gómez.

Desde algún lugar de la selva más urbana, situado en los pasadizos del Palacio Cobián y en esos corredores, casi catacumbas, por donde Pancho Labastida frecuentemente huye presuroso de su despacho para protegerse de las miradas indiscretas de periodistas y visitantes de antesala, el Subcomandante Adolfo diseña y opera la estrategia de contrainteligencia para sitiar a su enemigo en la otra selva del sureste; la Lacandona.
Quién iba a imaginar apenas hace unos años que el ahora Subcomandante Adolfo Orive del ECLN (Ejército Contrainsurgente de Legitimación Neoliberal) iba a hacerse cargo de las operaciones de la "contra". Aquel que fuera el líder ideológico de ultra izquierda de tan distinguidos pilluelos como: los hermanitos Raúl y Carlos Salinas de Gortari, Gustavo Gordillo, el senador Araujo, los líderes sindicales Elba Esther Gordillo y Hernández Juárez, por mencionar solo algunos, fue responsabilizado por el Dr. Zedillo para acabar con el peligro que representa para el sistema político el Subcomandante Marcos y su más que molesto adlátere don Samuel Ruiz.
Para tomar tan importante decisión el jefe del Ejecutivo escuchó la muy influyente voz del Comandante del ECLN, bajo la premisa de aquel refrán de que: para que la cuña apriete, debe ser del mismo palo.
Hasta ahí todo estuvo bien, sólo que el Subcomandante Adolfo bajaría al inframundo del descrédito, porque la incongruencia con sus principios ético-ideológicos, si alguna vez los tuvo, lo llevaron a representar el rol del esquirol si no es que el de la mismísima traición. Para ser más precisos, debemos apuntar que todo por lo que Orive luchó durante tantos años, incluso en la clandestinidad, lo traicionó al ponerse al servicio del que consideró siempre el enemigo tradicional de la filosofía maoísta con la que pregonaba el advenimiento de la justicia social.
Después de lo anterior ya solamente nos faltaría que el jalapeño internacional, Juan Rebolledo, subsecretario de Relaciones Exteriores, gestionara con sus amigos el envío del Subcomandante Adolfo para tomar un curso intensivo de posgrado en alguno de los centros educativos de excelencia de la CIA., la DEA o la DIA y nos lo regresaran al Palacio Cobián con boina verde.