EL MENTIROSON ELECTO
Gerardo Reyes Gómez. (LD 29-08-00)


¡Brillante! Absolutamente brillante nos resultó don Vicente Fox Quezada. ¿Quién iba a pensar, apenas hace un par de años, que tendríamos un genio por presidente?

Cuando al entonces candidato de sus amigos, le recomendaron recular y prometer que no privatizaría Pemex (porque antes, en una de sus primeras entrevistas periodísticas encontrándose en la ciudad de Nueva York, el panista había prometido privatizar la mexicanísima descentralizada), el mentiroson de Fox dio marcha atrás y como táctica de campaña, se desdijo y afirmó que esa empresa no sería privatizada. Lo mismo dijo para la industria eléctrica nacional. Pero entonces eran tiempos de campaña. Hoy, solo un par de meses después,  las cosas han cambiado.

Para darle le vuelta al asunto y finalmente tomarles el pelo a millones de votantes, el genial Fox, encontró la fórmula perfecta. Según él no privatizará Pemex, esto es, no la pondrá a la venta al mejor postor de entre una o una docena de empresas transnacionales. No, al guanajuatense se le iluminó el cerebro y cambió el esquema. Ahora tanto Pemex como la industria eléctrica nacional, emitirán acciones en el mercado de valores que podrán ser adquiridas por cualquier inversionista, sea mexicano, extranjero, amigo o enemigo de México. Si los infelices mexicanos no tienen suficiente dinero para comprarlas, a Fox le vale un soberano cacahuate. Aquellos que quieran ser los dueños del control de esas dos industrias estratégicas no tienen más que adquirir la mayoría de las acciones y así obtendrán el control de esas empresas.

Finalmente, las industrias que durante tantos años defendieron los mexicanos como un patrimonio nacional, pasarán a manos de consorcios particulares transnacionales. La Shell, la Texaco, Chevron o cualquiera de las otras siete hermanas podrá invertir lo que les de la gana y obtener el control total, para determinar las políticas de exploración, perforación, explotación, exportación y, lo que es más importante, podrán vender los combustibles en el mercado doméstico al precio que se les antoje.
Y Fox, finalmente, se salió con la suya y está pagando a los dueños del capital en EE. UU. su deuda por haberlo llevado hasta Los Pinos. Pero aquí en México somos muy idiotas e incapaces de darnos cuenta de que Fox, aparte de ser un gran mentiroson, es también un vende patrias. A la gente le dice que, con ese truco aplicado desde Los Pinos, va a ganar más, que habrá trabajo para muchos.  ¿Y quién está dispuesto a rechazar empleos, aunque estos sean de miseria? aunque con ello se malbarate lo único que nos quedaba de patrimonio.