Linea Directa


DE DIPLOMÁTICOS, DE LA CIA Y PECECILLOS DE COLORES
Por Gerardo Reyes Gómez (LD 16-09-02)

El todavía oficial mayor de la cancillería mexicana Mauricio Toussaint, mejor conocido en los medios de comunicación como “El Papadas”, de golpe y porrazo se convirtió en un héroe de la UNADOM (Unión Nacional de Oficiales Mayores), una prestigiada asociación de profesionales de la administración pública federal, al declararse, por órdenes de su jefe, un tiburón de los siete mares.

Ello ocurrió cuando El Papadas, inopinadamente calificó como Enemigo No. 1 de Tlaltelolco al embajador mexicano en Cuba, Ricardo Gamboa Pierce, endosándole el original título de: “pececillo de colores tropical”, por haberse atrevido a cuestionar, con su actitud, la línea de política exterior del canciller Georgie Castañeda.

Como en el lenguaje de los mares, que no es el del mundo diplomático, el pez grande se come al chico. Así, de una terrible tarascada El Papadas se engulló el poco apetecible bocadillo, aduciendo ante los medios de comunicación, irregularidades ya denunciadas en la Secretaría de la Contraloría, achacadas a la falta de probidad del todavía embajador Gamboa Pierce.

Más pronto que tarde, y al grito de: ¡escupe Lupe! Toussaint, el todavía ex secretario particular de don Jorge Castañeda de la Rosa, regurgitó al maldito pececillo que se le atragantaba en el interior de las papadas. El embajador Gamboa, utilizando también los medios de comunicación, contestó a las declaraciones de la cancillería declarando que el problema del diferendo era político, no administrativo, e infiriendo que detrás de las apariencias había influencias ilegítimas internacionales. Agregó además, que efectivamente él, Gamboa Pierce, había descubierto una situación irregular en el Consulado Mexicano en La Habana: una red de complicidades dedicada al tráfico de personas con la venta ilegal de visas. Y aquello fue como haber apretado un botón justo en el trasero del canciller Castañeda, quien como con un cohete, colocado en esa poco salva parte, huyó presuroso a Nueva York, no sin antes dar instrucciones al Papadas para que le pidiera perdón al todavía embajador en Cuba y así se desactivara una bomba a punto de estallar.

Gamboa Pierce, que de esas cosas sabe mucho más de lo que admite, veladamente había referido, con lo del tráfico de personas, al tránsito clandestino de agentes de la CIA. El Departamento de Estado en Washington ha utilizado indiscriminadamente su Sucursal Tlaltelolco como una puerta mexicana para que los agentes de la “benemérita” Compañía entren, como Pedro por su casa, a la hermana república de Cuba. Y quien dude un poco de lo que aquí afirmamos, no tiene sino consultar a los servicios de inteligencia mexicanos, que si bien son ineficientes y cortos de entendimiento, no son tan estúpidos como muchos se atreven a suponer.

Por otra parte, los servicios de inteligencia cubanos también están enterados de ese tráfico clandestino de espías de la CIA y se han hecho de la vista gorda debido a dos valores entendidos; en primer lugar para mantener la difícil relación diplomática con el Gobierno mexicano, y segundo, porque sabiendo por dónde entran los enemigos, es más fácil detectarlos y controlarlos.

Así, a muy grandes rasgos, hemos descrito las peripecias del “Papadas”; un triste personaje dedicado en estos días a comer generosas porciones de camote y quien, por su poco pulcro trabajo, recibirá como premio una calurosa bienvenida de parte de la otra prestigiada institución la UNADSUE (Unión Nacional de Subsecretarios de Estado). Un sonoro ¡Bravo! y tres ¡Hurras! por el reconocido trabajo del Papadas y su adorado pececito. Perdón, por el lapsus estúpidus, quise decir: vaya jefecito.

volver al homepage
HOMEPAGE


LINEA DIRECTA GERARDOREYES.COM DERECHOS RESERVADOS.   regg48@hotmail.com