LA PRUEBA DE FUEGO PARA FOX
Por Gerardo Reyes Gómez.


Vicente Fox, convertido en un arquero de portería del balompié, trata de parar los disparos a la meta, pero como es natural le resulta imposible pararlos todos, de vez en cuando le meten algún golazo de esos de película, como el que le metió el general secretario Cervantes Aguirre.

Pronto podremos observar que, como deportista de fútbol, Fox no es la quinta maravilla. La mano negra del sistema le está tratando meter un super gol como para ganar un campeonato mundial. Quieren hacer que ratifique un buen número de elementos encargados de la Seguridad Nacional, pero también con todo lo que conlleva el paquete. Esto es, con aquellas cabezas que durante los últimos sexenios priístas han sido los que han dirigido a los servicios de inteligencia. Como si nadie en México se hubiera percatado que ha sido gracias a la imbricación entre los servicios de inteligencia y la delincuencia organizada, cuando los índices de violencia se han disparado hasta niveles escandalosos.

Recordemos que el formador de los actuales funcionarios que dirigen el Cisen (Centro de Investigaciones y Seguridad Nacional) fue el controvertido general Jorge Carrillo Olea, quien en un arranque de ambición le pidió a Carlos Salinas lo hiciera gobernador de Morelos, con lo cual saldaban con él la cuenta de los trabajos sucios que, por "razones de Estado", le pidió el narco-club de don Rauleone.  Muy cara salió a los morelenses aquella pretensión, pues Carrillo Olea llevó a niveles insospechados la relación con el narcotráfico nacional e internacional. También, los secuestros comenzaron a ser el pan de cada día en Estado de Zapata y se fueron a residir al Estado personajes, como Carrillo Fuentes, "el señor de los cielos", y otros famosos maleantes que ocuparon distinguidos cargos, como la Dirección de Seguridad y la mismísima Procuraduría del Estado.

Sin embargo, el problema de quién dirigirá la Seguridad Nacional no es tan simple. Ahora que llega don vicente Fox a Los Pinos, sin equipo humano, sin experiencia y sin la suficiente formación administrativa pública, nada más le faltaría que ordenara a sus head-hunteres, ponerse a buscar quién le dirija los servicios de inteligencia.

Ahora que, en arranque de valentía y pundonor Fox podría mandar llamar al cachorro de Carrillo Olea: Jorge Tello Peón, y luego a los cachorritos Wilfrido Robledo Madrid, Cuauhtémoc Herrera y Alberto Pliego Fuentes y preguntarles quién mató a Colosio y, para hacerse una idea todavía más precisa del asunto, podría citar a Javier Coello Trejo e inquirirle, en corto y en directo, sobre quién mató al cardenal Jesús Posadas Ocampo. Si le contestan con la verdad habrán pasado la prueba de fuego, pero apuesto doble contra sencillo a que primero le meten al presidente  virtual otro gol de antología.