OTRA VEZ RECULA FOX
Por Gerardo Reyes Gómez. (LD 26-07-00)

El virtualmente electo presidente en los últimos comicios, gracias a un alud de votos de los rebeldes e indecisos, pero también a un pícaro algoritmo que ponía las cifras en el lugar justo y necesario para construir una democracia sobre pedido, aún anda como Diógenes; buscando con su lamparita la verdad.

Lamentablemente don Vicente Fox, a quien sus asesores de imagen convirtieron en una especie de John Wayne mezclado con aires del Quijote, se la pasa reculando en sus todavía frescas promesas de campaña. Finalmente él presidente virtual se dio cuenta que el Estado Mayor Presidencial es la guardia pretoriana que, cuando quiere, garantiza la seguridad del presidente y de los suyos. Es un brazo bien armado y entrenado para cumplir órdenes, cualesquiera que estas sean y, además, se percató Fox que, el no tan pequeño ejército, cuenta con una capacidad de tiro tanto o más importante que la del Ejército regular; posee las mejores armas y el parque necesario para mantenerlas funcionando.

Por otra parte los miembros del Estado Mayor Presidencial caen en la descripción perfecta del "milusos", ya que los hay desde choferes, escoltas, fuerzas especiales, abre puertas, golpeadores, guardaespaldas  y otras responsabilidades no tan positivas, hasta prestadores de servicios eróticos, ya que cuando alguna primera "dama" lo pidió, durante un muy frívolo periodo presidencial, no dejaron de formarse en filas para que ella seleccionara, de entre sus guardias, al elemento con quien compartiría su lecho.

Si recular se va haciendo la costumbre de lo que será el próximo sexenio, el asunto se torna peligroso cuando se le suma el, hasta ahora, intento de gravar con el IVA a medicinas y alimentos. La más importante de las promesas de campaña de Vicente Fox a sus votantes fue la de paliar la pobreza endémica que tres periodos presidenciales priístas pletóricos de  neoliberalismo le recetaron inmisericordemente al pueblo. Hoy, cuando el candidato del cambio se enfrenta a la dura realidad de los recursos que posee y las erogaciones necesarias para cumplir con las promesas que irresponsablemente le hizo al electorado con el fin no de cumplirlas sino de que votaran por él, debe una vez más que recular.

Sin embargo, Fox parece estar otra vez equivocado. Con la actual composición del Congreso, será casi imposible que prospere una iniciativa que a primera vista luce totalmente injusta. Le están dando a la iniciativa privada la oportunidad de empobrecer mucho más a la sociedad mexicana para beneficiar a los grandes capitales, situación que, en el peor de los corruptos sexenios priístas, no se presentó. Entonces ¿dónde carambas quedó el tan sobado cambio?