LOS PELIGROS DEL INFORME PRESIDENCIAL
Por Gerardo Reyes Gómez. (LD 27-07-00)


Existe un profundo desacuerdo entre los asesores del doctor Ernesto Zedillo, lo cual ha provocado una clara división: los que están de acuerdo en que el presidente saliente se presente ante el Congreso a rendir su informe, el próximo primero de septiembre y aquellos que opinan que ese día debería enviarlo en forma de documento con un propio al Palacio de San Lázaro.

El diferendum entre los funcionarios que trabajan para el todavía señor de Los Pinos, nace de una gran preocupación: unos piensan que presentarse a cumplir con la vieja tradición republicana podría exponer al mandatario a que fuera interpelado por primera vez en la historia por parte de los miembros de la fracción priísta y éste fuera calificado por esos diputados y senadores como el primer gran traidor del Siglo XXI. Y, como es natural, tratan de proteger a su jefe del que puede ser el día más bochornoso de su vida, el cual podría quitarle el título de "presidente democratizador", que machaconamente le otorgan los medios de comunicación electrónicos, obedeciendo a una campaña perfectamente bien orquestada de desinformación política, inspirada por la Secretaría de Gobernación.

El otro bando de los asesores de Zedillo piensa que él sí debería dar la cara en el Congreso para recoger los vítores y laureles de gloria que bien merecidos se los tiene por haber llevado a México a la alternancia al Poder Ejecutivo. Ellos piensan que, al fin y al cabo, en el Congreso estarán presentes las ahora briosas fuerzas del panismo que, con sus estentóreos gritos y porras de ¡México! ¡México! ¡México! Podrían acallar o al menos opacar las voces disidentes de un priísmo acobardado, rastrero y sumiso.

Así las cosas aquel hombre solitario de Los Pinos, a quien puede calificársele de muchas cosas, pero nunca de patriota, según sus propios copartidarios, esta por ahora dedicado a tirar de los pétalos de un ramo de margaritas con aquello de: iré, no iré, iré, no iré...

Mientras eso sucede, la moneda está en el aire y el pueblo de México aún no sabe si el informe presidencial más importante del sexenio le será presentado de viva voz o, por precaución o cobardía, le será presentado por interpósitas personas.