¡VIVA COCACOLANDIA!
Por Gerardo Reyes Gómez. (LD 19-07-00)


Crece, crece como la espuma el negocio de la empresa Coca-Cola, las demás empresas del ramo refresquero en México, hacen su berrinche y anteponen recursos legales ante la Comisión Federal de Competencia, pero no hay nada que hacer, la Coca-Cola llegó a Los Pinos o a Palacio Nacional, para quedarse.

Tráfico de influencias o prácticas monopólicas, quizá, pero el quid de asunto es que apenas comienza. Pronto desbordará los límites tradicionales y los mexicanos podrán encontrar máquinas automáticas expendedoras del refresco de cola hasta en la catedral, pero además con un contrato de exclusividad firmado de puño y letra por el segundo de a bordo de la firma, me refiero a José Octavio Reyes (el primero es el señor gerente, el virtual perfilado hacia Los Pinos). Si alguien creía que la Coca-Cola daba paso sin guarache, pues simplemente se equivocó. Nunca como ahora un país le perteneció a una sola empresa. Seguramente ya empezó a cobrar algo que sabe que le deben.

Por ahora los mexicanos más tristes no son aquellos que mañosamente dijo el señor José Woldenberg que votaron por unas botas con bigotes. No, los mexicanos a quienes no calienta ni el sol, son aquellos que trabajan para la Pepsi-Cola, representada por Óscar Cázares y los ninguneados de la Sidral Mundet, dirigidos por Arturo Zindel.

Al paso que vamos, y si los corruptos priístas continúan hechos bolas, la bebida oficial, como algún vez lo fuera en la época de Echevarría el agua de sandía, ahora lo será la sacrosanta y bendecida Coca-Cola.

Ya hay por ahí algún idiota, y por añadidura priísta de Los Pinos, que piensa que deberíamos engalanar nuestra bandera sustituyendo el escudo por el colorido emblema de la Coca-Cola. Vaya sorpresas que nos ha deparado el destino o quizá hasta nos lo merecemos, por haber sido seleccionados por los headhunters extranjeros, por nuestro amor a México y por ser super "inteligentes".