SOLO LOS "VERDES" MATAN "VERDES" POR ENCARGO
Por Gerardo Reyes Gómez.(M 07-05-99)

La pugna por el poder político en México ha desbordado los linderos históricamente tradicionales, lo cual afecta la seguridad del Estado. El viejo modelo que fincó sus raíces en la Revolución Mexicana, está agotado. Los equilibrios de los grupos y fuentes de poder están rotos y no existen nuevos acuerdos entre las facciones. El precio para llegar a la democracia es, en opinión de los líderes reales, muy alto para poder pagarlo de contado.

El presidente Zedillo está aterrado con la posibilidad de que don Pancho Labastida no llegue a Los Pinos, porque él es la única garantía que posee para: conservar su menguado prestigio, atemperar el juicio histórico, que presagia ser implacable y, sobre todo, preservar su integridad física y la seguridad de los suyos después del fin del sexenio.

"Con la vara que midas serás medido", dicta la cita bíblica que el principal enemigo político del régimen tratará de aplicar al actual mandatario, me refiero a Carlos Salinas de Gortari, ese hombre que, sobre todas las cosas amó la gloria y quien no perdonará que se la hayan arrebatado. Esto sí es algo personal, contra un mandatario que presuntamente lo traicionó.

El poder de Carlos Salinas no puede equipararse al de un presidente en funciones, pero no es nada despreciable. Al contrario de lo que le pasó al de don Plutarco Elías Calles, el de Salinas, se tornará cada vez más peligroso, especialmente en cuanto Zedillo deje de cruzar sobre su pecho la banda presidencial. Cuatro de los mexicanos más ricos, consignados en la revista Forbes, fueron incubados bajo la tutela del salinismo y su influencia es más que considerable en algunos círculos económicos y financieros. Por lo cual si a Labastida la pasa algo, el presidente Zedillo estará en capilla. El mediador de ese conflicto que amenaza a la seguridad nacional, cosa curiosa, podría ser Miguel de la Madrid.

El reciente asesinato de los elementos del Estado Mayor fue una pequeña muestra de lo que puede venir, especialmente si se considera que solo los "verdes" matan y secuestran "verdes" por encargo (con todo lo que ello implica), y que el ejército privado del presidente es tan vulnerable como lo es su jefe. Si Carlos Salinas se decide a lanzar una chispa en el polvorín en que, por voluntad política de Zedillo, está convertida la UNAM, la desestabilización podrá ser total y el sexenio fenecerá en una salvaje ingobernabilidad.