EL JUEGO DE LOS ENGAÑOS
Por Gerardo Reyes Gómez. (M 07-01-99)

Si alguna cosa ha hecho bien el presidente Ernesto Zedillo es en el campo de los engaños. Reiterar aquel slogan de su campaña sobre el "bienestar de la familia" resulta inocuo. Ahora, convertido don Ernesto en un maestro de las falsas apariencias, logró engañar hasta los más serios investigadores estadounidenses, expertos en política mexicana.
En los llamados "think tanks" estadounidenses, como al que pertenece la señora M. Delal Baer, Directora e investigadora decana del Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales, editora de "The NAFTA Debate" están convencidos de que nuestro país ha tocado las puertas de la democracia y estás le han sido abiertas. Como una prueba de que las barreras antidemocráticas han sido derrumbadas, los primos del vecino país señalan el número de entidades ahora gobernadas por los partidos de oposición y, hasta ahí vamos medianamente bien. Pero, el maldito pero de siempre, esos expertos señalan que también el partido oficial se encuentra inmerso en un proceso de apertura, cosa que es más falsa que un billete de un millón de pesos.
El presidente montó, con la ayuda de los dirigentes del PRI, montó un gran teatro para convencer a los políticos estadounidenses de que ya se había cortado el dedo autoritario que señala al sucesor. Sin embargo, no existe mentira más grande que esa. Por principio de cuentas el presidente condujo el proceso de sucesión para que, como en el pasado, solamente pudieran ser precandidatos algunos miembros de su gabinete. Esto es, de un plumazo borró unos 92 millones de mexicanos que legalmente tendrían derecho a aspirar. Con esa medida también le quitó la oportunidad al 99.9999% de los priístas de llegar Los Pinos.
No contento con lo anterior, el presidente seleccionó solamente a cuatro de sus cardenales para representar una gran comedia de engaños. Pero él previamente había escogido a uno de ellos, como su sucesor; los otros tres servirían de relleno para legitimar un proceso que nació antidemocrático de origen.
El presidente se cuidó bien de seleccionar a los precandidatos de relleno, para que en un momento dado, si alguno se saltaba las trancas, pudiera ser sujetado por salva sea la parte y sacarlo de la carrera. Así Madrazo, el gobernador delincuente; Bartlett, el ex secretario de Gobernación citado por un gran jurado californiano para responder a cuestiones sobre narcotráfico; y Roque Villanueva, el "brody pecaminoso" están impedidos para llegar Los Pinos.
Por lo anterior podemos afirmar con contundencia que el doctor Zedillo nunca se cortó el dedo, aunque juró y perjuró en México y en Los Angeles California, durante su último viaje a EE. UU. que sí lo había hecho.
Partiendo de lo mencionado, los posibles escenarios proyectados por los investigadores estadounidenses están parcialmente equivocados o son grandemente improbables. A menos que ellos también participen de un  juego de auto engaño.