¿DÓNDE QUEDÓ LA EXTRADICIÓN?
Por Gerardo Reyes Gómez. (06-11-98)


Querido lector, quizá no esté usted para saberlo, pero yo sí para contárselo; me soplé dos veces el discurso completito del Dr. Ernesto Zedillo en el reciente foro de la ONU (lo pasaron en todos los canales de la tele, como anuncio de fútbol) y, por más que paré la oreja, ni una sola vez logré escuchar la palabra "extradición" aplicada a los agentes aduanales que violaron nuestra soberanía, con la operación Casablanca, y poderlos así juzgar en México.

Parece que no fue ni muy muy ni tan tan valiente la actitud de la diplomacia mexicana, cuando por estos terruños nos rasgábamos las vestiduras declarando a la prensa que: "ahora sí, ya nos llenaron el buche de piedritas. Vayan todos esos pin... gringos a chiflar a su máuser". Sin embargo, cae más pronto un hablador que un cojo (esto dicho sin albures y en buena ley).

No dejo de reconocer que el mensaje del presidente mexicano, pronunciado con más nervios que aplomo, llevaba dinamita para quien quisiera evaluar los puros significados del discurso escrito. Pero el problema es que el mensaje también tiene que ver con los lenguajes paralelos que le dan tono, sabor y fuerza. La mímica, las pausas, la entonación y el énfasis, también comunican y, en ocasiones, con más fuerza que las simples palabras. Si el mismo discurso del presidente Zedillo lo hubiera pronunciado Porfirio Muñoz Ledo, fijando los ojos en Clinton, seguro los hace sentir culpables, a él y a su gobierno, de una grave lesión a la soberanía de un Estado que se dice independiente.

Ahora, ya ni llorar es bueno, y de lo perdido, lo que aparezca. Pero si sabíamos que no tenemos un estadista en la dirigencia del Estado capaz de cautivar una audiencia con el crepitante fuego de su verbo, especialmente en un foro donde estarían presentes buen número de jefes de Estado, podríamos habernos evitado algunos gritos y sombrerazos que solo sirvieron para ponernos en nuestra justa dimensión: el ridículo. Lástima pues, ya un día de estos nos sacaremos la espina.