INCONGRUENCIAS PRESIDENCIALES
Por Gerardo Reyes Gómez. (B 04-16-98)


Si alguien le dijo al Dr. Zedillo que bastaba la buena voluntad para sacar adelante a un país le mintieron; pudo haber sido Carlos Salinas o Córdoba Montoya, para el caso es lo mismo, ellos buscaban satisfacer sus propios intereses, pero lo engañaron.

Para ser buen presidente entre otras cosas se requieren atributos como: aguda inteligencia, sensibilidad, pundonor, tacto, templanza, carácter, auto control, estilo, sentido del humor, amor propio, profundo conocimiento de lo mexicano, de su historia, sus luchas, sus sueños y esperanzas y, sobre todo, debe poseer congruencia, mucha congruencia.

¿Cuántas de las anteriores virtudes reúne en su persona el primer mandatario? o ¿en qué medida participa de algunas de ellas? esto sería muy complicado y peligroso de contestar, especialmente cuando sus detractores, para calificarlo con palabras suaves, se refieren a él como un tibio que se aproxima, en la escala cromática, a un gris intenso.

No se puede hablar de patriotismo cuando se expulsa a extranjeros y, al mismo tiempo, se pone a la venta el patrimonio o se entrega la soberanía enviando a nuestros militares a recibir ordenes de militares o de policías estadounidenses. No se puede hablar de Estado de Derecho y mantener en su puesto a gobernadores delincuentes, como Madrazo Pintado y Carrillo Olea. No se puede hablar de justicia y a la vez condenar a 28 años de prisión al general José Francisco Gallardo. No se puede hablar de probidad y honestidad administrativa inflando los bolsillos de los banqueros con el dinero de los contribuyentes. No se puede hablar de seguridad y tener a conocidos capos en los mandos de la procuración de justicia.

Si se trata de ser congruentes ¿cómo podríamos calificar entonces al actual mandatario y a su administración? Usted amigo lector ¿qué piensa al respecto?