LOS CONTRIBUYENTES FANTASMAS
Por Gerardo Reyes Gómez. (B 20-10-97)


Don Memo, el de Hacienda, no deja de sorprendernos. Con una actitud positivamente agresiva, aún se encuentra velando lanzas para la gran contienda en pos de la Presidencia.

El señor secretario de los dineros ya no es la gran figura intocable que era hace apenas tres o cuatro meses. Inteligentemente él así lo reconoce y ahora avala acciones y estrategias más propias de porros y golpeadores, diseñadas en el inframundo de un mediocre ex gobernador michoacano, para presentar un frente de choque ante los embates de los irrespetuosos legisladores de oposición en San Lázaro.

En la última comparecencia de don Memo en el Congreso se armó una orquestada zacapela con el propósito de tender una densa cortina de humo y evitarle mayores daños a su ya mellada imagen. El operador de tal maniobra fue "Boby", un joven y talentoso miembro de una familia de comunicadores que tuvo gran juego durante el sexenio anterior.

Sin embargo, don Memo, como el resto de los cardenales del Colegio, se encuentra empantanado por la falta de la vital credibilidad. Me atrevo a afirmar que si él poseyera el 20% de la confianza con que alguna vez contó don Rodrigo Gómez, el señor Ortiz no tendría problema alguno, pero esos fueron otros tiempos y México ya es otra cosa.

A pesar de lo anterior, no todo está perdido. Si don Memo pide la nómina de Caminos y Puentes Federales, dependencia dirigida ahora por Francisco Javier Alejo, quien asistió a un diplomado de alta corrupción en Japón (impartida por los ex primeros ministros del sol naciente) se llevaría una feliz sorpresa, porque el ex embajador encontró la forma de inventar más "contribuyentes". Para darse cuenta del magno descalabro, la nómina debería ir acompañada con las copias de las actas de nacimiento y de las respectivas credenciales de elector. Así podría don Memo comenzar a lavar su imagen, porque la de Arsenio Farell, francamente hoy por hoy, es ilavable.