UN GOBERNADOR DESORIENTADO
Por Gerardo Reyes Gómez. (B 31-03-98)


Con mucha pena, don Memo, siento decirle que no da usted pie con bola. Cuando se propone hacerle al mago e intenta sacar un conejo de su chistera, le sale un gato enojado y panza arriba. Muy orondo declaró usted, Sr. Ortiz: "yo no puedo concebir una política económica de Estado sin una política orientada hacia la democracia y la apertura" y yo me pregunto: ¿entonces cómo le hizo para concebir la política deL fraudulento Fobaproa?

Es usted brillante, mi querido don Memo; David Ricardo no hubiera podido expresarlo mejor. Lo malo, mi "gober", es que otra vez no se midió.

Cuando, al parecer con algunos aviesos fines, le acaban de atascar la buchaca de autonomía, sale usted con eso. ¿Por qué tenía que darle, justamente ahora, un incontrolable ataque de declaracionitis aguda? cuando el indecoroso, por brutalmente corrupto, asunto del Fobaproa debe ventilarse en el Congreso, para que alguien como los diputados del PRI, sumidos en el fango de la vergonzante complicidad, le vuelva a dar al Ejecutivo un cheque en blanco para utilizar por enésima vez los recursos del pueblo y tratar de salvar una embarcación que ya nos ha salido más cara que el trasatlántico inglés Titanic o el haber enviado a Harvard a otra generación de idiotas.

Mejor, si me lo permite, don Memo, la próxima vez que lo inviten a externar alguna profunda reflexión, de su ámbito de conocimiento, permita que lo ilumine la divina providencia y diga usted algo así como: "no puedo concebir una política económica de Estado sin una política orientada a la justicia social como base para alcanzar la democracia".

Probablemente antes de terminar de pronunciar lo anterior se le atore en el gañote algo de neliberal camote, pero nosotros, los mexicanos, estaríamos frente a un funcionario mucho más digno de respeto, lo cual, dicho sea de paso, no nos vendría nada mal.