¿GUILLERMO ORTIZ, A LA SOMBRA?
Por Gerardo Reyes Gómez. (B 07-07-98)


Don Memo, hoy le tengo una proposición indecorosa y, le anticipo, no se trata de ofrecerle un millón de dólares por su poco apetecible honra porque, ni yo soy Robert Redford ni usted tiene el palmito de una estrella del strip tease, sino, antes bien, poner a su consideración la siguiente disyuntiva: o usted se va a la cárcel o se solicita juicio político contra su jefe. Usted tiene la palabra.

Recordará don Memo que hemos seguido de cerca sus pasos, aunque usted no quiera. Irrespetuosamente nos metimos con sus "pininos" que, supuestamente, lo llevarían a la Presidencia, cuando aprobó los servicios del ingeniero Luis Martínez Villicaña, a cargo del super saqueado erario de Nafinsa, para diseñarle la estrategia que lo conduciría hasta Los Pinos.

Luego, don Memo, la actitud de las autoridades policíacas cuando ejecutaron a su hermano don Antonio, mismas que no hicieron el menor intento para aclarar el crimen, nos hizo ver que la decisión estaba tomada; usted nunca cruzaría la banda presidencial sobre su ambicioso pecho.

Sin embargo, don Memo, eso fue antes de que la cosa se le pusiera color de hormiga, esto es, antes de conocerse la magnitud del colosal saqueo de los dineros públicos con el Fobaproa, en el cual sus funcionarios y cómplices estuvieron involucrados. Ahora se hace imprescindible una medida radical, que haga historia en este moderno mundo globalizado de la tecnoracia: que un gobernador de un banco central "autónomo" vaya a dar con sus huesos en la cárcel; ¡vaya ejemplo, para la corrupción mundial!

Piense en grande, don Memo, sacrifíquese, sea usted patriota y con su decisión ayude a su jefe a salir del berenjenal en que se encuentra. Si Porfirio Muñoz le ofreció llevarle sus cigarritos tras las rejas, por nuestra parte le ofrecemos componerle un corrido que pondere sus hazañas como ilustre capitán del "Mexican Tecnocratas Dream Team" y sus mentadas de madre contra aquellos famosos candados de don Manuel Bartlett. ¿No le parece extraño que mientras usted sufre, Mancera ríe?