EL GOBIERNO Y SU "MEA CULPA"
Por Gerardo Reyes Gómez. (B 12-08-98)


Don Memo Ortiz, el gobernador "autónomo" de Banxico se encontraba deshojando una margarita cuando comenzó con aquello de: yo fobapróo, tu fobapróas, el fobapróa, nosotros fobaproámos, ustedes fobaróan... ¡ni M...! nosotros no fobaproámos, le respondieron los diputados del PAN y del PRD. Y ahí comenzó la debacle.

Nunca hubo tanta indignidad y mentira en el debate político, ni tan mañosa argumentación, ni maromas más retóricas, ni polémica más sucia, ni más cínicos ditirambos, ni verborrea más insustancial, como las utilizadas por las autoridades de Hacienda y Banxico y sus cómplices, los grandes empresarios y banqueros de México, para lanzar una cortina de humo sobre un descomunal fraude al pueblo de México. Sin embargo, nadie se tragó la píldora; don Memo Ortiz es un cadáver que despide tan pestilentes efluvios, que hacen perder el ambiente "super nice" del comedor del Club de Banqueros en el Edificio Guardiola.

Cuán difícil es decir: "me equivoqué", para un presidente que se monta en la obstinación y en la tozudez, sin tomar en cuenta los riesgos a los que expone al país.

No, no son los porfirios, los medinas, los pablos, los paolis o las padiernas, los legisladores a quienes acusan de mil patrañas y "ladridos", los que están poniendo en jaque al país. En realidad, es ese entramado de bastardos intereses de corrupta complicidad, entre los dueños del dinero y los hombres que accedieron al gobierno, ávidos de riquezas, de prestigio y reconocimiento. Son esos pigmeos de la economía, o econometristas vendidos, en forma incondicional, a una corriente en decadencia que está poniendo al mundo al borde del colapso financiero.

Los hombres y mujeres pensantes de éste país, ya sabemos quién tiene la responsabilidad de los actos de Estado. Toda la mercadotecnia y la tecnología de la comunicación social conductista, no le bastarán a la tecnocracia para esconder al pueblo su derrota. José Córdoba Montoya ya puede estar contento; fue su obra, o ¿acaso me equivoco don Ernesto?