UN PRESIDENTE POLITÉCNICO
Por Gerardo Reyes Gómez.

La hegemonía de los Burros Blancos del Instituto Politécnico Nacional sobre los Pumas de la Universidad, en materia presupuestaria, ha sido clara y contundente en el actual sexenio.

En medio de la feroz crisis económica que vive el país y, en general, las naciones del tercer mundo, los emolumentos de los universitarios han sufrido una importante caída de poder adquisitivo y los programas de docencia e investigación se han visto restringidos en base a recortes del presupuesto.

Gracias a que el actual jefe del Ejecutivo es egresado del IPN, los apoyos al Instituto que fundara el general Lázaro Cárdenas han sido, aunque bien merecidos, proporcionalmente mayores que los destinados a la UNAM, la cual actualmente vive en desventaja.

Como si lo anterior fuera poco, el atentado que sufrieran hace unos meses las intalaciones de laboratorio de investigación bioquímica en la UNAM, mismo que fue dirigido a restarle poder de investigación a nuestro país y cuyos beneficiarios fueron laboratorios farmacéuticos transnacionales, marcó un importante retroceso en proyectos vitales para el desarrollo y producción de algunos tipos de vacunas, destinadas a satisfacer demandas específicas del sector salud. Así que, como para estar a tono con el tiempo de lluvias, a la UNAM le llueve sobre mojado.

Por otra parte, en breve se inicarán las pláticas formales entre las autoridades administrativas de la gran casa de estudios y los representantes del STUNAM, quienes demandan, para empezar un incremento salarial del 70%, para terminar, como ha sido los últimos años, en un aumento inferior al 20%. Lo cual si bien es el tope de la política económica oficial, continuará creando una sensación de injusticia entre el gremio trabajador. Al mismo tiempo, la autoridad administrativa universitaria se verá forzada a acudir a prácticas poco ortodoxas, como el otorgamiento de privilegios a líderes sindicales para mantener el control.