LA UNAM Y LAS TRAMPAS DE LA FE
Por Gerardo Reyes Gómez.

El todavía director de la Escuela Nacional de Estudios Profesionales (ENEP) de Acatlán, maestro Víctor Palencia, recientemente presentó el último informe de su gestión y, no nos cabe la menor duda, él trabajó para sacar adelante el proyecto de la mediocridad. El rector Barnés de Castro, que aún no sabe mucho de estas cosas, llegó de buena fe y presidió la ceremonia, calificando el informe de brillante.

Lo que no dijo en su mensaje el maestro Palencia es que de cada diez estudiantes "porros" que ejercen sus malsanas actividades dentro de la UNAM, tres asisten a la ENEP Acatlán. Tampoco mencionó que en el área de Derecho del mismo centro educativo funcionan, disfrazados de estudiantes, y comandados por bien conocidos profesores, las fuerzas de choque del grupo Atlacomulco las cuales obedecen a los dinosaurios enclavados en la estructura de gobierno del Estado de México y, también, que de cada dos estudiantes, que asisten a la UNAM armados, uno "estudia" en Acatlán.

De la misma manera, mañosamente, se le olvidó mencionar al maestro Palencia el porcentaje de profesores que pertenecen al Sistema Nacional de Investigadores, porque solamente 7 del total, son del SNI, para una población estudiantil de 16,000 alumnos, en 16 carreras, no les toca ni a uno por millar. El tampoco dijo que de los dos laboratorios de idiomas de alta tecnología adquiridos por la ENEP Acatlán, les robaron uno, esto es el 50%.

Y, si bien es cierto que fueron notables los esfuerzos para aumentar artificiosamente la eficiencia terminal, mediante la titulación, ahora es tan fácil cumplir el requisito, como lo sería juntar 50 corcholatas de Coca Cola y escribir una disertación de diez cuartillas sobre la inmortalidad de Zedillo. Claro que también hubo cosas buenas, pero ¿por qué no mencionó las malas? ¡Vaya si fue un brillante informe!