UNA VOZ DE ALTURA

ALEJANDRO DÍAZ CAMACHO

  

EDITORIAL EDITORIAL EDITORIAL EDITORIAL   nuevo.jpg (5064 bytes)

EL PETRÓLEO DE LOS MEXICANOS

En el país es muy conocida la decreciente producción de la industria petrolera en años recientes; los datos de Petróleos Mexicanos (Pemex) señalan que la producción de gasolinas se ha deteriorado desde la aprobación de la reforma energética. En 2013, la producción del combustible promedió 437.3 mil barriles diarios, mientras que en 2017 bajó a 257 mil y 192 mil en el primer trimestre de 2018. La cifra de productos petrolíferos de Pemex ha bajado en la misma proporción, de poco más de 1.3 millones de barriles diarios hasta 2009, a 1.2 millones en 2014, a 915 mil en 2016 y 725 mil en el primer trimestre de 2018.

En un contexto en el que México importa 7 de cada 10 litros de combustible que se consumen, datos de la ex paraestatal señalan que en el primer trimestre de este año la producción de gasolinas automotrices promedió 192.2 mil barriles diarios, que representaron apenas 24.6 por ciento del total de las ventas internas, las cuales promediaron 782.2 mil barriles diarios. El resto, 590 mil barriles diarios, que representan 75.4 por ciento del total del consumo nacional, fueron importados. Se dice que en el año de hidalgo, a los altos funcionarios esto no les ha afectado; al contrario, han recibido cantidades de dinero difíciles de estimar, no sólo por sus ingresos oficiales, sino por regalitos recibidos por los crecientes volúmenes de importaciones de gasolina cada vez más cara para el consumidor nacional.

Se le echa la culpa al agotamiento natural de los hidrocarburos pero nadie habla de la masiva privatización del procesamiento del petróleo, y de la lentitud de las actividades de la ex empresa paraestatal que planea realizar cierres temporales en las refinerías de Tula y Salamanca este año y posteriormente cada año, serán paradas dos refinerías por labores de mantenimiento. En cuanto a la extracción del petróleo, el hecho de que se haga más lenta no es simplemente por agotamiento, es un abandono creciente de las anteriores áreas petroleras como las Baja California y parte de Sonora, las cuales se comprobaron positivamente con perforación exploratoria y luego se abandonaron. Con esto, todo el noroeste de la nación importa su gas de Estados Unidos y el país se vende en abonos. 

Otro ejemplo del derroche de dinero es el Aceite Terciario del Golfo (ATG), nombre rebuscado de la región de Chicontepec, que los funcionarios tanto presumen ante los medios de difusión. Empezó con cantidades mínimas, hasta 2003, de menos de la tercera parte de la producción total, y llegó a un máximo de 69 mil barriles diarios en 2012, pero en marzo pasado cayó a 29 mil, menos de la mitad del máximo alcanzado y también menos del 2 por ciento del total de la producción. No obstante su baja productividad, su presupuesto en 2009 alcanzó un monto de 24 mil millones de pesos, que posiblemente Emilio Lozoya Austin, Felipe Calderón y el senador Deschamps saben dónde quedaron.

Comparado con el Litoral de Tabasco, Chicontepec quedó rezagado a la baja. El Litoral tabasqueño incrementó su extracción de 39 mil barriles de crudo diarios en 2003, a 360 mil en 2016, casi 10 veces más, y su presupuesto en el mismo 2009 fue de 6.6 mil millones de pesos, menos de la tercera parte del costo de Chicontepec en ese año, y con una producción siete veces mayor. Un barril de Chicontepec ha llegado a costar aproximadamente 20 veces más que uno del Litoral de Tabasco. En los también famosos concursos, forma para ocultar la privatización, mostramos un ejemplo: de la Ronda 3.1 en el bloque 16, la participación del Estado tiene una inversión comprometida de 2.2 millones de dólares, y las de otros bloques son similares, pero hay una inversión esperada total de 568.7 millones de dólares de empresas extranjeras asociadas con Pemex, en este caso son Deutsche, Erdoel México y la Compañía Española de Petróleos que muy pronto se verán beneficiadas por la explotación de petróleo ligero y gas en el área Tampico-Misantla-Veracruz. Con la certeza de que el petróleo no es nuestro, se prefiere no hacer públicas estas acciones, y menos la entrega al capital privado y en especial a las empresas trasnacionales de lo más posible del subsuelo mexicano. Ahora sólo nos queda esperar y confiar en un próximo gobierno donde haya otras formas legales para frenar la venta en abonos del país.

                                                                             Por ALEJANDRO DÍAZ CAMACHO

21 de MAYO de 2018

 

LINEA DIRECTA GERARDOREYES.COM DERECHOS RESERVADOS.   regg48@hotmail.com