UNA VOZ DE ALTURA

ALEJADRO DIAZ CAMACHO

  

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LA PRUEBA QUE HACÍA FALTA 

El solo dar a conocer la agenda bilateral de la próxima reunión en Washington que se llevará a cabo en la casa Blanca, ya nos abre todas las conclusiones que necesitábamos que prueban nuestra vieja relación con la Presidencia de los EE. UU. 

Para hacer más contundente nuestra observación debemos añadir que fue el presidente de la nación vecina quien propuso la agenda de la importante reunión de los mandatarios Barack Obama y Enrique Peña Nieto.  

En la agenda de la reunión presidencial de los funcionarios de los dos gobiernos se incluyó con precisión, un importantísimo punto: tratar de convencer al mandatario mexicano de modificar la política gubernamental de nuestro país para desalentar la producción de heroína en México, misma que causa gran número de muertos en EE. UU. 

El crecimiento en la producción de esa droga ha sido notable en el incremento de los plantíos de amapola y ha convertido a nuestro país en una amenaza para la salud pública. La clientela a que esta dirigida esa producción en el país vecino es perteneciente a una amplia gama de las élites económicas de esa nación y. tan es así, que movió al presidente Obama a reconocer el daño importante que los sectores que consumen la heroína se ven ampliamente afectadas.  

Queda claro que lo anterior no es solo responsabilidad de las autoridades mexicanas incidir en el problema, ya que los órganos de control de los estadounidenses de la delincuencia organizada están plenamente involucrados en el asunto y no ignoran las condiciones en que se da la parte mexicana para intentar resolver el problema. 

Dado las circunstancias actuales, lo importante de lo anterior es obligarnos a los mexicanos, especialmente a la gente de Peña Nieto, de moderar sus políticas de producción y control de la heroína. Es un hecho que el crimen de Estado cometido por las altas esferas del gobierno mexicano, por ejemplo en el caso de la desaparición forzada de 43 estudiantes normalistas de Ayozinapa, arrojó luces muy claras de la forma en que están involucrados los cuerpos de seguridad en el asunto. Eso también lo reconocen en la DEA y en las altas esferas del gobierno estadounidense. Ellos saben perfectamente qué papel jugó Peña Nieto en medio de todo el asunto, como no dejan de reconocer que, pasadas nuestras fronteras hacia la Ciudad de Chicago, ellos caen en prácticas similares a las ya conocidas en México.  

Así que un "mea culpa" está implícito en todo el asunto y esperemos que se pongan de acuerdo las autoridades binacionales en las negociaciones de la Casa Blanca en Washington para dejar en paz el camino de la confrontación porque no solo habrá un perdedor y un ganador en el discenso, sino todo lo contrario.   

por GERARDO REYES GÓMEZ

25 de JULIO de 2016

 

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