UNA VOZ DE ALTURA

ALEJADRO DIAZ CAMACHO

  

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EL ARQUITECTO DEL DESASTRE MEXICANO 

Invitemos al señor Peña Nieto a visitar el edificio sito en la esquina de las calles de San Juan de Letrán y la esquina de Ignacio Madero, de lqa Ciudad de México, aquel que fuera el edificio más alto de la Capital de la República y, con el corazón en la mano, le preguntemos qué alcanza de a ver desde ahí, del desastre en que se ha convertido el país.  

Que se percate del estado de la economía en México, cómo se ha devaluado nuestra pobre moneda, con la cual nos cuesta más pagar cada día los réditos de una enorme y creciente deuda externa, que nos atosiga, y aumenta el precio de los artículos que necesariamente debemos importar para mantener nuestra economía en producción y se haga esta pregunta; ¿quién es el responsable de la presente situación? 

Al mismo tiempo que piense en la extremadamente dura situación que se encuentra el país, debido a la violencia política y social que aqueja a la ciudadanía en todo el territorio nacional por causa de la actuación del ataque cotidiano de la delincuencia organizada. Una situación que ha obligado a instancias internacionales, como la ONU, a preguntar al gobierno mexicano cuyo responsable es usted, señor Peña Nieto ¿cuando regresará el Ejército mexicano a sus cuarteles? 

Si tiene usted, señor Peña, el suficiente valor, para hacer una evaluación del estado en que se en encuentran todas las instituciones nacionales, incluyendo la Suprema Corte de Justicia de la Nación, las castrenses, como la Secretaría de la Defensa Nacional, la Secretaría de Marina Armada de México, las económicas, como el Banco de México y la Bolsa Mexicana de Valores y las sociales como las diferentes iglesias y asociaciones religiosas, que elevan sus oraciones al cielo para que termine en el menor tiempo posible el actual sexenio, o al menos encontrar una fórmula, para interrumpir de manera inmediata la debacle en que se encuentra la nación. 

Y, si todavía existe una pizca de honestidad en su corazón, por pequeña que ésta sea, que haga usted, señor Peña, todo lo que esté a su alcance para remediar los daños que usted y su grupo político le hacen al sistema político mexicano y que, además, el pueblo de México le agradecería sobre manera, presentar al Congreso de la Unión, antes de que se presente el derrumbe final, una solicitud de licencia para separarse de su cargo, por causas de emergencia urgente nacional y a la brevedad posible, se cite a la ciudadanía a una nueva elección presidencial. 

POR GERARDO REYES GÓMEZ

26 de ENERO de 2015

 

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