UNA VOZ DE ALTURA

ALEJADRO DIAZ CAMACHO

  

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FINALMENTE SALIÓ EL PEINE   

El pasado viernes 26 fue dado a conocer un comunicado de la Presidencia de la República en el cual se anunciaba que las 7:00 horas de ese día había sido extirpada la Vesícula Biliar del señor Presidente y que éste se reintegraría a sus actividades normales a partir del día de hoy 29 de junio. 

Este hecho confirmó la versión generalizada de que el señor Peña Nieto no tomaba las decisiones cruciales de su cargo con otro órgano más adecuado para el caso, como por ejemplo el cerebro y mucho menos el corazón, que algunos llegaron a creer que los tenía atrofiados. 

De hecho, nadie podía explicarse cómo, habiéndose demostrado la omisa participación presidencial en el famosísimo caso del crimen de Estado cometido en contra de los alumnos de la escuela guerrerense normalista de Ayotzinapa, a nueve meses de cometido el más grave atentado en contra de la juventud continuara la vida del Estado Federal como si nada hubiera pasado.  

De pronto sucede un hecho que parece irrelevante y se descubre que el cuerpo físico del primer mandatario da a conocer que se encuentra altamente deteriorado y se hace indispensable una operación quirúrgica para su extirpación. Entonces es cuando se descubre que probablemente por exceso de trabajo muchas, o al menos las más importantes de las decisiones del presidente se tomaban con el hígado, y no con el cerebro. Y claro, el órgano afectado reclamó como es natural, y se negó continuar produciendo la indispensable bilis tan necesaria para otros procesos orgánicos, como es la digestión de grasas en los alimentos. 

De ninguna otra forma se explica la decisión de no nombrar para formar su gabinete presidencial a los hombres más valiosos que conoce y sí hacerlo con aquellos dispuestos a seguir a pie juntillas sus instrucciones. ¿De que otra manera se pude alguien explicar el nombramiento del general "Sinfuegos" en la Secretaría e la Defensa Nacional? Un general al que si le ordenan pararse de cabeza en una esquina lo hará sin chistar siquiera. Sin embargo, no le hablen de dignidad, porque entonces comienza comer camote. 

¿Se puede imaginar alguien la actitud de una persona, como por ejemplo don Javier Sicilia, si lo hubieran nombrado en la Secretaría de Gobernación, o en la Comisión Nacional de los Derechos humanos? No digamos en la Procuraduría General de la República, por que ahí no puede acceder por no ser abogado. 

Sin embargo, como todo tiende a caer por su propio peso, la peor parte se la llevó la vesícula biliar presidencial y, ni modo. a otra cosa mariposa, pero se salvó el cerebro.

POR GERARDO REYES GÓMEZ

29 de JUNIO de 2015

 

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