UNA VOZ DE ALTURA

ALEJANDRO DÍAZ CAMACHO

  

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2018, FISCAL A MODO

Las maniobras y movimientos instruidos o avalados desde Los Pinos para hacerse de un fiscal para delitos electorales a modo, un fiscal que encubra los delitos ya cometidos, y así, acomodar estratégicamente al mayor número de piezas en favor de una elección de Estado en 2018, son una farsa indecorosa e indicativa que equivale a una virtual confesión de tendencia delictiva en la paradójica búsqueda de ocultamientos judiciales o abiertas exoneraciones. Tal vez por ello, el incómodo Nieto Castillo fue aplastado vergonzosamente para dar ejemplo a eventuales imitadores de mínimas insurrecciones, aunque sean cosméticas.

Haber quitado a Santiago Nieto Castillo, de la manera en que fue quitado de la Fiscalía Especializada para la Atención de Asuntos Electorales, dependiente de la Procuraduría General de la República, significa en códigos mafiosos el enaltecimiento de las complicidades protectoras de quienes se mueven en las pestilentes cañerías financieras para suministrar a campañas electorales fondos sospechosos con tintes de corrupción.

Esto lo sabe muy bien Emilio Lozoya Austin, quien debe sentirse a salvo al contar con la feroz defensa de Javier Coello, llamado el Fiscal de Hierro cuando fue subprocurador federal de asuntos de drogas, y con las maniobras senatoriales del yucateco perenne Emilio Gamboa Patrón, vinculado con juegos de golf para destituciones y postulaciones, y con la organización de jugosas ofertas a las bancadas partidistas, que éstas como acostumbran, no pueden rechazar. Por lo pronto, las mañas de Gamboa dieron fruto.

En esa cámara de grillos desmemoriados, fue aprobada la convocatoria para nombrar nuevo fiscal electoral, de esta manera, aumentaron los bonos de la fundada desconfianza electoral 2018, sin haber resuelto ni hecho justicia en el caso del anterior funcionario, así como su declinación a seguir peleando su derecho constitucional, pues lo que el Senado debió haber hecho se refiere a las funciones decorosas del poder Legislativo, atropellado indignamente por el poder Ejecutivo.

Con el voto dividido del PAN y con el apoyo de algunos legisladores independientes, la bancada priista y la del Verde en el Senado lograron suprimir el requisito de seis años de no pertenecer a ningún partido político a quien aspire a ser el titular de la FEPADE. Esto quiere decir que siempre sí podrá ser fiscal para delitos electorales alguien que haya sido dirigente partidista o candidato u ocupante de algún cargo de representación a nombre de algún partido. Digamos, por ejemplo, Raúl Cervantes Andrade, un senador priísta (con licencia) y gran amigo de Los Pinos, o quizá un Beltrones, o un…., la lista de lobos sueltos es interminable.

Retirar el requisito de no tener antecedentes partidistas en los seis años anteriores al momento en que se designe al nuevo fiscal electoral, hace suponer a los mal pensados como yo, que Los Pinos ya tiene candidato negociado, y que el reparto de piezas en el tianguis legislativo son: la fiscalía para asuntos electorales para una de las partes conjuradas, y para la otra, la Fiscalía  General de la Nación, el guardaespaldas transexenal que durará nueve años al servicio y la exoneración de quienes hoy lo designen. Todas son combinaciones ganadoras posibles, para que ningún partido o élite partidista que pertenece a la mafia del poder se queje de mal trato. El Senado “ha entrado en pánico” y está intentando despachar todo lo acumulado, sin embargo, tal y como se ven las cosas, no será fácil lograrlo, aun contando con fiscales a modo y de consigna.

 

 Por ALEJANDRO DÍAZ CAMACHO

20 de NOVIEMBRE de 2017

 

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