UNA VOZ DE ALTURA

ALEJANDRO DÍAZ CAMACHO

  

EDITORIAL EDITORIAL EDITORIAL EDITORIAL   nuevo.jpg (5064 bytes)

CHANTAJE EN PROCESO

 

Al dejar de escuchar el canto de las sirenas, finalmente, Enrique Peña Nieto y sus  brillantes negociadores mexicanos del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), Videgaray, Guajardo, Meade, registraron con pasmosa lentitud, que las amenazas del salvaje de la Casa Blanca van en serio, y que de amigo y socio de nuestro país Donald Trump, el incómodo vecino, nunca ha tenido ni tendrá una sola referencia. La puerta de este tratado está a punto de cerrarse, todo indica que ante los empujes y la fuerza del epicentro en Washington, el castillo en el aire que construía el gobierno de Peña Nieto se desmorona, la estructura falsa y la escenografía diseñadas por sus chalanes y aprobadas por el mismo, colapsaron y llegaron a su fin. Sobre todo porque Peña Nieto lleno de soberbia había dejado entrever que la renegociación debería ser integral y la única manera de tener una relación es que sea balanceada.

 

La interpretación de su alfil Ildefonso Guajardo a esta indicación fue: “Si Estados Unidos abandona el (TLCAN), entonces no puede esperar que México pueda colaborar en los temas de contención migratoria y de seguridad nacional”, aun cuando todos sabemos que en el escenario migratorio el comportamiento del vecino del norte ha sido brutal en contra de paisanos y centroamericanos.

La estrategia negociadora de Donald Trump, es sencilla: todo o nada, y si el gobierno mexicano quiere mantener su membresía maquiladora en el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), entonces debe aceptar todas y cada una de sus exigencias y caprichos, que son abundantes. Caso contrario, se acabó la fiesta para los socios y amigos tercermundistas. La hostilidad de Trump al pacto se basa en que Estados Unidos registró un déficit comercial de más de 60 mil millones de dólares con México y de 12 mil millones de dólares con Canadá en 2016. “Para él eso equivale a perder… el problema es que es una insensatez económica”, la administración Trump debe atender más indicadores, como crecimiento económico, empleo, productividad e inflación.

 

Su ofensiva verbal contra el tratado, no necesariamente refleja las creencias del individuo acerca del libre comercio ni sus supuestas preocupaciones por el déficit comercial bilateral y por la pérdida de empleos en Estados Unidos. Es, sobre todo, una herramienta para causar terror y zozobra en el grupo gobernante en México y en los disminuidos sectores de la sociedad que aún creen en las supuestas bondades de la asociación comercial.

 

El soberbio presidente gringo sabe perfectamente que la oligarquía mexicana cifra su supervivencia política en la integración económica sometida y que sin ella no son nada los procónsules como Peña, Videgaray, Guajardo y Meade: su misión en el mundo es y ha sido servir a los intereses trasnacionales y colonialistas y a la élite empresarial vernácula. Por añadidura, la simpatía y la protección de Washington han sido para ellos y sus antecesores una garantía de impunidad. En otros términos, ante los desplantes de Trump se requiere de serenidad, firmeza y dignidad. Nada más lesivo y contraindicado para el país que un manojo de altos funcionarios que, cada vez que el magnate gringo truena los dedos y alza la voz, tiemblan y sudan, y se les echa de ver.

 

En esta lógica, la amenaza y los desplantes de Trump, parecen ser un chantaje en proceso, orientado a obtener más sumisión y servilismo de su contraparte mexicana que la expresión de una voluntad real de acabar con el instrumento comercial.

 

 Por ALEJANDRO DÍAZ CAMACHO

16 de OCTUBRE de 2017

 

LINEA DIRECTA GERARDOREYES.COM DERECHOS RESERVADOS.   regg48@hotmail.com