UNA VOZ DE ALTURA

ALEJADRO DIAZ CAMACHO

  

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PR0V0CACIÓN A LA VIOLENCIA 

El policía que disparó el sábado pasado en el estacionamiento de la Facultad de Filosofía y Letras de la Ciudad Universitaria fue a realizar su tarea: una provocación a la comunidad Universitaria.  

En momentos en los que la vida de las instituciones de Educación superior están sufriendo serias amenazas debido a la crisis político-social que envuelve a nuestro país, el hecho de que ingrese u par de policías armados a la Ciudad Universitaria de la UNAM, pone en entredicho la voluntad política del gobierno federal para conducir las acciones al campo fuera de la abierta violencia.  

A pesar de los insistentes mensajes del rector José Narro Robles para desechar la respuesta violenta de la sociedad mexicana, especialmente en las instituciones de educación del país, producto que desencadenó el crimen de Estado, materializado por el secuestro de 43 estudiantes de maestros rurales en la ciudad de Iguala, Gro.y que aún "oficialmente" consideran solo como "secuestro", caso que ha dado la vuelta al mundo y originado el abierto repudio de numerosos gobiernos extranjeros, es entonces cuando a un grupo de burócratas policíacos iluminados por la más garrafal de las estupideces, se les ocurre mandar un operativo de abierta provocación a la comunidad de la UNAM, a donde enviaron a policías armados a tomar fotografías de los asistentes a una asamblea estudiantil celebrada en la Facultad de Filosofía y Letras de la gran casa de estudios. 

El lamentable acto de provocación deja muy mal parado al jefe de Gobierno del Distrito Federal, el doctor Miguel Ángel Mancera Espinosa, porque se puede interpretar como un acto político en el que entra en juego la lealtad del funcionario. ¿A quién le debe su lealtad política el Jefe de Gobierno capitalino? ¿A la ciudadanía que lo eligió o al partido político que lo postuló, o ¿acaso a la Presidencia de la República, con la que lleva una buena relación de respetuosa cooperación.  

Si bien el policía que desenfundó su arma y disparó, según él, al aire, y logró herir a un estudiante, ya fue consignado a la autoridad judicial correspondiente por abuso de autoridad, habrá que seguir de cerca el asunto, porque tal acción nos huele más a provocación, que a una angelical persecución de un ladrón de teléfono celular.  

Si tal fuera el asunto, el doctor Mancera tendría que poner empeño en borrar de la memoria de las agresiones policíacas a la comunidad universitaria, una acción hostil a la gobernabilidad del país, en momentos en los que el mismo presidente Peña Nieto se refiere a las violentas manifestaciones públicas de repudio político-social a su administración implicando una respuesta de fuerza del Estado, para frenar la profunda onda de rechazo a la calidad de su actuación política como dirigente nacional. 

¿Que acaso se requiere rascarle la panza al tigre, para saber que está profundamente indignado, como gran parte del resto del mundo, por el ataque de lo que se considera el amago de levantamiento social más serio en México. desde la represión militar de 1968, durante el régimen del ex presidente Gustavo Díaz Ordaz?

POR GERARDO REYES GÓMEZ

17 de NOVIEMBRE  de 2014

 

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