UNA VOZ DE ALTURA

ALEJANDRO DÍAZ CAMACHO

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EL CASO LOZOYA

Meses atrás José Coello Trejo, abogado de Emilio Lozoya Austin, aseguraba que su cliente nunca pisaría la cárcel, y advertía que ni se les ocurriera intentarlo, porque el otrora director general de Petróleos Mexicanos poseía toda la información sobre quiénes, cuándo y cuántos metieron la mano a los dineros de la ex paraestatal y otros negocios. Lozoya Austin simboliza el estilo de tecnocracia depredadora que en ejercicio de los peores métodos del dinosaurismo priísta utilizó el presupuesto público para negocios personales y grupales a niveles delictivos que durante la administración encabezada por Peña Nieto fueron altísimos. 

En los hechos, al “abogangster”  Coello de nada le sirvió la advertencia, porque enchiquerado en Málaga, España, Lozoya Austin, compañero de andanzas políticas de Enrique Peña Nieto, no tiene de otra: o suelta la sopa si quiere negociar una mejor estancia en chirona y/o una reducción de condena; o de otra suerte él solo pagará la factura del banquete en el que participaron altas esferas del poder político y económico del país. El propio “abogangster”, ha hecho saber que Lozoya no se mandaba solo, en un abierto señalamiento hacia el jefe político de ese sexenio, el ahora tan feliz e impune Peña Nieto, a quien no ha tocado ni una pizca de la siembra y cosecha de tempestades contra Vicente Fox y Felipe Calderón que de 2018 a la fecha se han desarrollado.

Por esas ironías de la vida, la aprehensión de Lozoya en territorio español ha llegado en momentos políticos peculiares. Se produjo mientras Alejandro Moreno, llamado Alito, dirigente nacional del cuasi desaparecido Partido Revolucionario Institucional, lanzaba una campaña propagandística en busca de recuperar el electorado perdido. Pero, además, apenas este fin de semana se produjo la incongruente frase del presidente López Obrador al enaltecer el trabajo del gobernador del estado de México, Alfredo del Mazo (primo de Peña Nieto y miembro distinguido del grupo al que genéricamente se denomina Atlacomulco), de quien dijo que se ha portado al 100.

Además, en estos días, la presidenta en veremos del partido Morena, Yeidckol Polevnsky, ha postulado la importancia de abrir la puerta a candidaturas a quienes provengan de otros partidos, dándole inmediata recepción a grupos del más rancio priísmo, encabezados en Nuevo León por Abel Guerra y su esposa Clara Luz Flores, en Hidalgo por cercanos a Manlio Fabio Beltrones y al gobernador Omar Fayad y en Coahuila habremos de estar preparados por si el acercamiento es con alguno de los hermanos Moreira. Por si fuera poco, la misma noche en que Lozoya caía preso, en el salón Tesorería del Palacio Nacional se realizaba una inusual reunión gastronómica, financiera y política entre el presidente de México Andrés Manuel López Obrador, y un centenar de empresarios relevantes.

Además de la sepultura del neoliberalismo y políticas económicas que supuestamente tienen con los nervios de punta a los grandes capitales nacionales, éste fue el menú que se les ofreció. Sobre las mesas, los empresarios se toparon con un escrito con las motivaciones de la invitación: por medio de la presente manifiesto mi compromiso para participar de manera voluntaria en la compra de billetes de la Lotería Nacional con motivo del sorteo del avión presidencial.

El fiscal Gertz Manero debe estar feliz, como bien lo explica, la captura tiene un valor extraordinario ya que, el asunto Lozoya forma parte de un todo que vincula a toda una estructura de poder entrenada para abusar del mismo y saquear los bienes de la nación y como parte de ese todo, los aspirantes a una orden de aprehensión forman un ejército. Pero hasta ahora todas las historias conocidas de saqueo de la riqueza patria se mantienen en procesos poco satisfactorios en términos de aspiraciones justicieras. A ver si con esto revive el asunto de otra lacra: el empresario Alonso Ancira, ligado a los negocios de Emilio y ahora en prisión domiciliaria en Palma de Mallorca, España.

Para Lozoya y el propio Coello Trejo se acabaron los chantajes mediáticos (si caigo, caen todos); con el primero en la cárcel, suponemos que se conocerán detalles de corruptelas, operaciones ilegales, nombres y apellidos de los participantes, políticos y empresarios, con o sin copete. Por lo pronto, la aprehensión de Lozoya, ha reactivado la esperanza de que haya castigo a algunos de los principales responsables del reciente pasado de extrema corrupción al que con frecuencia se refiere el presidente Andrés Manuel López Obrador para explicar o justificar problemas del presente a los que no se ha dado solución con la rapidez y la profundidad deseada.

 

                                                                            Por ALEJANDRO DÍAZ CAMACHO

18 de Febrero de 2020

 

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